4.7.06

Diario de un verano en la ciudad (3)















No me gusta repetirme, pero me vais a permitir que haga una pequeña aclaración dedicada a todos aquellos que me leen desde hace un par de semanas y que no dejan de decirme cosas tipo "¡¡¡Actualiza ya!!!" o "¿Para cuándo un nuevo capítulo de Rayos D?". Veréis, escribir un post supongo que es tarea fácil; uno puede describir su día a día, desde que se levanta hasta que se acuesta, pero eso no es lo que a mí me gusta. Antes opinaba sobre cualquier tema, pero con el tiempo, según cumplo años, me voy volviendo cada vez más celoso de mi intimidad y hasta de mis opiniones. Lo que sí he logrado es escribir entradas más cortas, porque debo sincerarme y reconocer que a mí los textos excesivamente largos, en ocasiones, no siempre, me hacen leerlos en diagonal (ergo: saltándome líneas). No quería que la gente hiciera lo mismo con los míos.

Mi génesis de un post: voy anotando cosas poco a poco, sin prisas, y cuando tengo un texto lo bastante completo voy y lo publico aquí. Esta es la razón por la que no suelo actualizar esto a diario, ni cada 2 días, ni cada 5. O a lo mejor sí, pero en cualquier caso Rayos D no tiene fecha de actualización, ¿de acuerdo, queridos míos? Una pista para saber cuándo hay novedades es cuando veáis un mensaje mío en vuestros blogs, ya que últimamente el contacto que tengo con el pc es más bien inexistente cuando salgo del trabajo por una cuestión de salud ocular. Todo va bien, sí, pero la vista se me cansa muchísimo y en ocasiones hasta me provoca mareos.

Me han recetado lágrimas artificiales para cuando se me seque la vista al estar tantas horas delante del ordenador. La primera vez que escuché lo de estas lágrimas me hizo mucha gracia, pero no sé por qué, si hasta los sentimientos más puros pueden fingirse en determinadas ocasiones. Claro, que no seré yo quien lo haga.

Pasé el fin de semana en la playa con mis dos mejores amigas, en casa de una de ellas. Una casa a la que en su momento bautizamos como "Villa Maribárbola", por razones que sólo nosotros conocemos. Y como no me gusta profundizar en las historias vividas con mis amigos ya que lo que se narra sólo lo entendemos/hace gracia a nosotros (y eso es un aburrimiento para el resto), únicamente os diré que nos dedicamos a comer mucho, a beber más de la cuenta, a reírnos sin parar, a bailar mucha música disco y de los 80, a hablar de todo y a tomar el sol otro tanto. Overdose en general.

Estoy perezoso, lo reconozco, y con la que está cayendo más (la temperatura de mi coche, ayer, antes de poner el climatizador, era de 48º). Ya ni salgo a la calle por las tardes. En su lugar me quedo en casa, con el aire acondicionado puesto y dándole la vuelta pertinente de cada verano a los dvd's de "Sexo en Nueva York". Qué risa... Este año he descubierto que me encanta Samantha Jones. Es la más auténtica de todas, sin duda. Anoche hice un alto en el camino para ver "Aeon Flux". Bonita fotografía, deslumbrantes escenarios, ella muy guapa de morena, una BSO interesante, un vestuario alucinante (nada que ver con el modelito hortera de Halle Berry en "Catwoman") y una trama original, aunque la ciencia ficción no es uno de mis géneros favoritos. Entretenida.

Y qué bien me ha sentado empezar a broncearme, que me veo hasta buenorro y todo, pero chicos, la desgana también se extiende al terreno sentimental, y es que como dijo Eva Santolaria (esa mujer...), eso de conocer a alguien, empezar a contarle tu vida desde el principio, que luego se acabe, que tengas que conocer a otro y empieces de nuevo desde cero me da una perezaaaaaaaaaa......