4.2.09

Mitología marsónica 1-20
















Con mi nuevo diseño para este blog inauguré la sección Mitología Marsónica (columna de la derecha), en la que cada x días aparecería todo aquello que conforma mi extensa vena mitómana e iconoclasta. Llegados a los veinte primeros mitos, es hora de desvelar por qué estuvieron aquí, aunque no aseguro que en próximas entregas vaya a describirlos uno por uno...

1. Alicia en el País de las Maravillas. Una de mis películas de Disney favoritas. Siempre me ha llamado mucho la atención la exploración de otros mundos paralelos que pueden resultar tremendamente extravagantes y sin sentido alguno. Yo, personalmente, disfruto mucho viéndola y me encanta lo colorida que es. Con gran cantidad de personajes y escenas que elevan lo absurdo a la enésima potencia, este cuento es uno de los que más me han inspirado a mí y a otros artistas que, a su vez, me encantan. En el fondo todos estamos cortados por el mismo patrón.

2. El mago de Oz. Al igual que Alicia, este cuento me ha inspirado y motivado enormemente. Adquiero todo aquel objeto que cae en mis manos, incluyendo varias ediciones de la película. Sus característicos personajes se han convertido en auténticos iconos dentro de mi mitomanía, siendo la Malvada Bruja del Oeste y Glinda los que más me cautivaron en su momento.

3. Dentro del Laberinto. Me alegro de haber formado parte del grupo de personas que crecieron con los productos de Jim Henson. Productos que nunca jamás se han visto superados por nadie, y mucho menos esta película, donde, además de ver por vez primera a la guapísima Jennifer Connelly, consideré que no había malo más estiloso que David Bowie. Si cierro los ojos, aún puedo verme en los cines Salzillo sentado junto a mi padre y una vecina de mi edad que también se vino a ver esta maravilla. Sencillamente, una película esencial e imprescindible. Dato de interés: buscando información de esta película en Internet, he leído, para mi asombro, que sus autores reconocen la influencia de obras como "Alicia en el país de las Maravillas" y "El mago de Oz". ¡Sin yo saberlo todo lo que me gusta está siempre unido!

4. Aimee Mann. En el caluroso verano de 1999 conocí a la que se convertiría, con los meses, en mi artista musical favorita. Sus discos, amén de contar con un packaging cuidadísimo que hasta le ha valido algún Grammy, están repletos de canciones que, a la vez, pueden resultar deprimentes (si estás jodido) y esperanzadoras (si eres feliz). Injustamente recordada única y exclusivamente por la BSO de la laureada "Magnolia" (y digo "injustamente" porque para algunos parece que es lo único que ha hecho, y no es así), no es la típica cantautora de rima fácil y tonta, lo cual se agradece en los tiempos que corren, ¿no es así, Chenoa o Alaska?... En parte me alegro de que no sea demasiado conocida en este país para así evitar perder el encanto, pero claro, eso también hace que nunca venga a tocar a España...

5. La familia Monster. Desde bien pequeño he sentido gran entusiasmo hacia toda la parafernalia del mundo del terror. Vampiros, hombres lobo, momias... mi padre me compraba muchos cómics (tebeos, por aquel entonces) de esta temática, así que cuando conocí a los Monster gracias a "La Bola de Cristal" me sentí el niño más feliz del mundo. Su casa me parecía el colmo del buen gusto y deseé tener una igual, y también confieso que me enganché a la continuación, "La familia Monster hoy", emitida en TVE a principios de los 90. ¿Mi personaje favorito? ¡Eso no se pregunta!

6. La pequeña Polon. Serie entretenida, divertida y original donde las haya. Llegó a mis manos por primera vez cuando yo era un crío, gracias a los vídeo-clubs de antaño, y se instaló a la fuerza desde el primer momento en mi lista de mitos que ya comenzaba a formarse. Relata en clave de humor los distintos mitos griegos, por lo que encima nos enseñó cosas de interés. Una lástima que la única reedición en dvd sea en italiano...

7. "Bachelor no. 2 or, the last remains of the dodo", de Aimee Mann. De una gran artista, un gran disco, quizás el más completo de todos los que ha publicado hasta la fecha, amén que de él se extrajeron la mayoría de temas de la BSO de "Magnolia". Y para saber hasta qué punto me influyó esta maravilla de disco, no tenéis más que echarle un vistazo al diseño de este blog o al avatar que ilustra mi alter ego desde mis comienzos en Blogger.

8. Un casino en el espacio. De la productora de serie b Troma. Subproducto espacial que cuenta las andanzas de una tripulación de varones que para poder entrar en cierto planeta deben cambiar de sexo, ya que éste se encuentra habitado únicamente por mujeres (travestis, más bien). La estética fluorescente y de cartón piedra, el desfile de coloridos y cabareteros personajes y su única preocupación por estar guapas y bien arregladas para que no las detenga la policía de la moda, hacen de esta película todo un hito de mi colección trash. Queriiiiiida...

9. "Salto mortal", de Fangoria. No sé cuántas veces habré dicho lo mucho que me gustó y sigue gustando este disco. Para muchos no es gran cosa, pero para mí fue perfecto de principio a fin. Y esa portada... ¡qué maravillosa! Eran otros tiempos...

10. Kate Moss. En esto que estábamos acostumbrados a ver Lindas, Naomis, Claudias y Cindys, cuando llegó Kate Moss, la antimodelo par excellance. ¿Y qué pasó? Que me gustó mucho y me hice fan, ni más ni menos. Tiene los mismos detractores que admiradores, y a mí, por mucho que le pese a la mayoría de gente que me rodea, me parece la mejor modelo de su época, la única que sigue en activo y con éxito, la que más estilo tiene, la más interesante y la más guapa. Llamadme raro, pero cuando os hable de Kristen McMenamy a ver qué me llamáis...

11. Pippi Langstrumpf. En mi infancia también tuvo cabida esta peculiar heroína a la que siempre supuse alemana cuando, en realidad, era sueca. Mi hermana también fue fan en sus años mozos, por lo que cuando Antena 3 la volvió a emitir en mi época yo no venía totalmente de nuevas. Eso sí, hubiese aniquilado sin dudarlo a los pavisosos Tommy y Annika. La reedición de la serie en dvd hace pocos años salvó mis gastadísimas cintas de vhs. Al igual que me ocurrió con la casa de la familia Monster, también quise vivir en Villa Kunterbunt, con aquel desván lleno de artilugios de todo tipo y estar rodeado de tanto verde, tantos árboles, de esos senderos con suelo de piedras, esos cielos azules y escuchar únicamente el sonido de los pájaros.

12. Barbie. Desde pequeño estuve interesado en la muñeca de las muñecas (qué risa me provocan las feministas que siempre la están criticando), aunque ha sido recientemente cuando he empezado a coleccionarla. Yo encuentro en Barbie un recipiente idóneo para el arte, quiero decir, que no la veo como una muñeca al uso sin más, sino que resulta un auténtico icono de la cultura pop sobre la que plasmar diferentes estéticas, profesiones e incluso eras de la historia del hombre. Lógicamente me refiero a la línea Barbie Collector, que es la que yo adquiero y muestro al mundo entero en este blog de reciente creación.

13. Krtek. Este adorable topo es todo un mito en la Europa del Este, y allí fue donde lo conocí y tuve el flechazo. Tanto es así que me traje media maleta llena de merchandising suyo. El dibujo y sus colores añejos (es de los años 50) me recordaron a unos dibujos rusos que veía de pequeño y que mi padre me alquilaba en el vídeo club. Se llamaban "Vacaciones en Leche Cortada". Ya no se hacen dibujos como los de antes.

14. Angelina Jolie. Siempre he sido gran defensor de todas aquellas famosas a las que odia todo el mundo (como ya se verá en próximas entregas de esta particular mitología), pero sólo hasta el mismo momento en que ellas también se convierten en favoritas de esos mismos que antes las criticaban. Angelina me gusta desde hace algunos años ni más ni menos que porque me parece la mujer más guapa del mundo y, en contra de lo que opinen algunos/as, ahora, con esa delgadez y esa languidez es cuando más me gusta. Como actriz creo que elige bastante mal sus películas pero por lo demás... ¡Ah, y sus labios son suyos, listas!

15. Cascanueces. Me los encontré en cada rincón de Frankfurt y Heidelberg y me enamoré de ellos de inmediato. Tan bonitos, tan coloridos, tan diversos y divertidos y, encima, con ese toque de tienda de antigüedades.

16. Ángel, la niña de las flores. Debo reconocer que, años después, al volver a verla, me sigue pareciendo una serie absolutamente divertida... te tienes que reír DE la protagonista a la fuerza, con esos cambios de vestuario que se montaba delante de cualquier florecilla que se le pusiera delante, ¡menuda era! Una gran ridícula, pero una gran serie con la que disfruté enormemente.

17. Cicciolina. ¡Menudo mito! Por fresca, por resultarle fea a todo el mundo (no es mi caso), por haber recibido graves críticas por culpa de sus espesas cejas pelirrojas, por su rímel azul tan pasado de moda, por sus coronas de flores, su inseparable muñeco Popple, sus ropas de cabaretera prostituta, sus destapes y su poca vergüenza. ¡Todo un ídolo de la transgresión de los 80!

18. Renée Zellweger. Ha protagonizado películas que me han gustado muchísimo ("Chicago") y otras que son todo un must en mi deuvedeteca ("Abajo el amor" y los dos diarios de Bridget Jones). Tal vez me gusta porque no es, ni por asomo, una belleza convencional, amén de que me parece muy buena actriz y me hace reír con sus pucheros y muecas. Una imagen para el recuerdo: totalmente fabulosa en "Abajo el amor", con la melena pelirroja del final.

19. Laura Linney. Es una actriz tan versátil que puede pasar de buenísima persona ("Love actually") a abogada implacable, incrédula y fría ("El exorcismo de Emily Rose") y, por supuesto, a zorra arpía de clase alta de Nueva York a la que te encantaría estrangular ("Diario de una niñera"). Eso, unido a ese físico que la hace parecer la hermana mayor de Geri Halliwell, la convierten en una de mis últimas adquisiciones mitómanas.

20. Ellen Page. Me puso muy nervioso en "Hard candy" y me fascinó en "Juno", que fue una de las películas que más me gustaron de todas las que vi en el 2008. Previamente, en su cameo en "X-Men: La batalla final", ni reparé en ella, pero ahora estoy deseando que estrene más y más películas para poder deleitarme con su presencia y esa estética indie que tanto me gusta como le queda.