28.1.08

El mes

Enero está siendo largo, tedioso, monótono, insustancial, raro, idóneo para darle mil vueltas a la cabeza, y yo ya le he cogido manía a este año que acaba de empezar.

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La primera semana del mes se me rompió mi preciada cámara de fotos, compañera de tantos y tan especiales momentos. Murió definitivamente y a mí me entró la llorera. Una buena forma de empezar el 2008...

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En la segunda se echó el cierre a la oficina donde yo trabajaba solito y alejado del mundanal ruido (en la gloria, oiga) y me instalaron en la oficina central de la empresa, con varios jefes y muchos compañeros que dan la tabarra todo el rato y que obligan a uno a ponerse el iPod para poder sobrellevar la mañana, que dicho sea de paso ahora se me hace larguísima.

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La tercera me dio un dolor de garganta que ni podía tragar y, justo cuando se fue el dolor, una muela empezó a fastidiarme, no sin antes haber sufrido un episodio de deslumbramiento que me cegó completamente durante lo que pareció un eterno cuarto de hora y la consiguiente comida de tarro pensando en posibles desprendimientos de retina, derrames, etc. ¡Qué malo es buscar información en Internet!

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Y ahora, en esta última semanita del divertido mes de enero, me encuentro con una terrible contractura muscular en cuello y omóplato izquierdo que me impide girar la cabeza, entre muchos otros movimientos. Y no sabéis lo que duele.

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Además, por un cambio en las normativas de cierta compañía aérea y un apretadísimo horario de vuelos, llevo desde el día 1 sin ver a mi pareja, por lo que me vais a perdonar si me pongo de mala leche y tan negativo, ¡pero es que menudo mesecito!

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Por lo que no veo el momento de tomarme 10 o 12 cosmopolitans con Miss Ketchup y su prima María del Mal en el Tanino la semana próxima. Semana en la que ojalá se empiecen a normalizar las cosas o amenazo con darme a la ginebra a palo seco en ayunas, horario de oficina y fiestas de guardar. Y sobre todo y ANTE TODO verle a él para que se me quiten todos los males. Y ser un poco más feliz.

Fotografías realizadas el verano pasado en una zona de invernaderos de un pueblo de Alicante con mi antigua cámara.