8.3.11

Apertura 2

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Vuelta al blog por la puerta grande tras 10 meses de paréntesis. Click aquí para otras aperturas fabulosas.

29.5.10

La cocina de los Nininos

comida nininos 01
Pulpo con patatas asadas
comida nininos 07
Habichuelas con aceitunas negras y mezcla de berenjenas, cebolla y pimiento rojo
comida nininos 04
Pasta con forma de pene y especias picantes italianas
comida nininos 03
Pulpo con pepinillos
comida nininos 06
Hojaldres rellenos de avellana con miel y cardamomo
comida nininos 02
Huevo frito con alcachofas y jamón
comida nininos 05
Arroz basmati con cardamomo y pollo laminado con especias turcas
comida nininos 10
Patatas asadas con cebolla y nata
comida nininos 09
Mezcla de mariscos cocidos
comida nininos 13
Pasta de tulipans con atún y rúcula
comida nininos 08
Croquetas de espinacas
comida nininos 12
Lentejas cocidas con pepinillo, tomate, yogur griego y especias griegas

30.4.10

Símil 4















Chanel Alta Costura 2006 / Barbie Toujours Couture 2008

¿Tributo o copia exagerada?

28.4.10

¡Qué curioso, curiosísimo!














Estaba más que claro que la opinión sería blanca o negra, que me iba a gustar mucho que mi director de cine favorito reversionara una de mis películas favoritas, o que por el contrario iba a salir del cine con una sensación de “No sé qué opinión tengo de esto”. En un mundo en el que lo normal es que salga del cine diciendo “¡Estoy deseando que la saquen en dvd!”, cuando termino de ver una película y no siento nada en especial es una mala señal. De todas maneras no hay que hacer un recital al respecto; es sólo una película, pero me hace mucha gracia la expectación que todos los que me rodean habían dirigido hacia mi persona por la sencilla razón de que 1) me encanta Tim Burton y 2) me encanta la historia de Alicia. Pero que dos cosas que te gustan mucho se unan no siempre significa un éxito o que te dejen satisfecho, y así es como me siento, muy a mi pesar.

No es que Alicia no me haya gustado, pero quizás esperaba un producto más Burton, y es que quitando las formas enroscadas tan características de los árboles y las presencias de Johnny Depp y Helena-Bonham Carter (sobre todo del primero, que sin duda es lo mejor del largometraje), al ver esta película piensas que podría estar dirigida por cualquier director de cine. Le ha quedado muy Disney, muy para niños o, como gustan decir ahora, muy para la familia, y para colmo me ha recordado terriblemente a la primera entrega de “Las crónicas de Narnia”, película que me ocasionó un gran dolor de cabeza, amén de que ni siquiera la presencia de la fastuosa Tilda Swinton hizo nada para arreglarlo. Uno nota sobre todo que es un típico producto Disney cuando llega el final de la cinta y descubres que la canción principal de la BSO la canta Avril Lavigne (¿¿¿canción principal en una peli de Tim Burton???) o también cuando llega la innecesaria escena del Sombrerero Loco marcándose un extraño baile a ritmo de una especie de hip-hop casi en los últimos minutos con el que pretende hacer la típica gracia de patio de colegio para que la audiencia se ría, cargándose de un plumazo la estética de la película en la que NO PEGA NADA esa música, ¡pffff! No obstante Alicia se deja ver y no es tan catastrófica como el remake que hizo de “El planeta de los simios”, pero desde aquí hago una petición especial a Burton: ¡Ay Tim, espero que no te dé por el cine orientado a hordas infantiles y te descarríes como ha hecho Pedro Almodóvar! Alicia podría ser el primer paso, y es que cuando se espera algo durante tantísimo tiempo se ponen demasiadas esperanzas en juego. Mecachis... Como dato curioso añadir que mi amigo Julk y yo llevamos mucho tiempo hablando del enorme parecido entre El Sombrerero Loco de Burton y Madonna, ¡y hoy me vengo a encontrar esto en la red! Juzgad por vosotros mismos. Ah, y por cierto os voy a dar un consejo: os podéis ahorrar el dinero y verla en 2D, porque tampoco es una película como para acudir a la sala 3D.

Me encuentro en Murcia desde hace 5 maravillosos días y me he topado de lleno con la primavera más veraniega que he visto jamás. ¡La otra tarde casi llegamos a los 40º! De toda la gente con la que iba a quedar no he visto a nadie porque mi hermana me ha organizado una agenda que transcurre siempre por la tarde y con la que estoy disfrutando mucho. La gente me cuestiona incesantemente acerca de qué hago tanto en casa cada vez que vengo a Murcia. La respuesta es fácil: la echo tantísimo de menos cuando estoy en Madrid, que cuando vengo lo único que me apetece es estar aquí, en mi salón, mi antiguo cuarto, mi cocina, mi terraza o donde sea. Lo de quedar y esparcirme por ahí siempre me da pereza, lo siento por los demás, pero es que desde que vivo fuera me falta tiempo por todas partes. De hecho cuando he estado viniendo todos estos findes/puentes atrás siempre decía “Cuando lleguen las vacaciones y me quede más días podré hacer más planes con mis amigos y salir las veces que haga falta”. Ahora que estoy pasando 10 días aquí me temo que necesitaría otros 10 o 15 más. Pero yo es que soy así. Lo que sí me ha sorprendido esta vez es que nada más bajar del tren la otra noche noté un intensísimo olor a azahar que me recibió alegremente, el cual sigue a mi alrededor por donde quiera que vaya. Y me encanta.

De modo que sol, calor, azahar, familia, campo, paseos… en la gloria, oiga, y es que necesitaba ya desconectar del trabajo con urgencia o me habrían tenido que recoger del suelo con escoba. De todas maneras ya me encuentro en la recta final de estas vacaciones y siento que el tiempo pasa tan deprisa como siempre. Y eso ya no me encanta tanto…

3.4.10

Biónica

1
2
3

En un par de meses vuelve a la escena musical una de mis artistas favoritas, la cual contará con supuestas colaboraciones de Goldfrapp y Ladytron. ¡Qué ganas! Y más después de ver el nuevo artwork que trae la amiga después de aquel tan estupendo (obra de Ellen Von Unwerth, quién si no) que acompañó a su último recopilatorio...

PD: ¡Jód**e Britney!

31.3.10

La Ciudad de la Luz Maravillosa















De repente se hizo la primavera tras un invierno que parecía no acabar nunca. Un invierno gris y frío, con muchos días de lluvia y aspecto crepuscular. Pero confortable al fin y al cabo, y es que no hay nada como Villa Nininos para sentirse bajo cobijo. Aún así deseaba más que nunca cielos azules, sol brillante y nubes blancas. PRIMAVERA con mayúsculas. Y como la de aquí, ninguna.

Y ahora, en plena Semana Santa, me encuentro en aquella a la que yo llamo La Ciudad de la Luz Maravillosa, mi ciudad, mi tierra, a la que tantísimo echo de menos y a la que tantas ganas tenía de volver.

Aquí me he criado y aquí pertenezco, a pesar de lo bien que me encuentre en mi nueva vida, y sospecho que (conociéndome) si estuviera aquí de forma perenne también echaría en falta los días en Madrid. Me di cuenta el pasado fin de semana mientras paseaba por los alrededores del Palacio Real con mi sobrina y sus amigos. Y es que cuando estaba trabajando aquí, quería estar allí; y ahora me ocurre justo al contrario. ¡Cuánta contradicción!

Pero, como decía antes, esta es mi tierra y estoy muy apegado a ella. Algunos dirán que la he criticado anteriormente, y tampoco es así. Sólo dije que comparándola con Madrid, esta ciudad no tiene tanta escultura o edificio bonito, ni tanta variedad de cosas u oferta cultural, pero lo cierto es que todo eso no es tan necesario aquí. Andamos sobrados de otras cosas, como por ejemplo calidad de vida.

De modo que aquí me encuentro, en la soleada terraza de mi casa, en mi pequeño y tranquilo pueblo, dónde únicamente se escucha a estas horas el sonido de los pájaros mientras la suave y cálida brisa te recuerda con cariño los agradables años vividos. Y tus padres duermen la siesta abajo con la tranquilidad de que tú estás en casa, con ellos, y mientras tanto tus amigos saben que en pocas o muchas horas habrá una cena o unas cañas o unos cigarrillos. O lo que sea.

Ay Murcia, ¡cómo te echo de menos!

28.2.10

Mars Italia

Marsónico y Gunillo hemos hecho un periplo de varios días por el Norte de Italia y hemos vuelto con más de 1500 fotos. Tenía pensado actualizar este medio muerto blog para deleite de los poquitos seguidores que esto tiene a día de hoy, pero hacer una selección de tantísimas fotos me resulta bastante perezoso e innecesario. Así que a conformarse con una imagen mía en Pisa y con esta serie de posts de Gunillo (1, 2 y 3) sobre el viaje.

18.1.10

Poder















Como poder, podría contar que estoy muy bien en Madrid, que el trabajo en la tienda danesa es bastante entretenido y divertido y que he creado un vínculo amistoso muy fuerte (y espero que duradero) con mis compañeras. También podría relatar la nostalgia que siento por mi tierra, y que cada vez que tengo ocasión me vengo unos días (sí, estoy actualizando desde mi hogar).

Podría contar que contra todo pronóstico pasé las navidades con mi familia, porque era donde quería estar y punto. Y que vine buscando el sol y lo encontré, porque Madrid cada día es más Forks que la mismísima Forks, lo cual fue la excusa perfecta para comprarme las botas de agua negras a las que tantas ganas les tenía.

Que se vuelve a confirmar que yo primero critico algo a muerte y luego me acabo haciendo fan fatal. Léase: "Crepúsculo" y Lady Gaga... Tengo frito a Gunillo por ésto.

Que no estoy gastando casi nada de dinero porque cuando salgo del trabajo sólo me apetece meterme en Villa Nininos al calor de la calefacción y la chimenea inventada.

Que me he dejado crecer el pelo porque cualquiera llevaba la cabeza rapada en pleno invierno madrileño, que he adelgazado casi 5 kgs (lo que tiene trabajar en una tienda con un almacén situado 17 escalones abajo), que estoy aprendiendo a cocinar y que mi nuevo disco favorito es "1999" de Love of Lesbian.

Como poder, podría contar que con la edad estoy perdiendo las ganas de salir de marcha, resultándome absolutamente perezoso y aburrido el hecho de entrar en un local y ponerme a bailar. Eso no quiere decir que reniegue de la vida nocturna, pero lo que sí es cierto es que prefiero mil veces una reunión casera o tomarme unas cañas en un bar mientras pueda ser oído y oír a la persona o personas que estén conmigo sin tener que alzar la voz por culpa de los decibelios musicales.

También podría enumerar miles de anécdotas ocurridas en la tienda, o que el sábado por la noche disfruté de una velada fantástica con mis amigas de Murcia, o que me he reencontrado con los Palestinos casi 7 meses después de perder el contacto por una riña llamémosla tonta, o que en la cena navideña de empresa me emborraché y di la nota (muy divertida, sí, pero nota al fin y al cabo), que nos hemos aficionado al cine de autor peruano (genial "Madeinusa") o que estoy deseando que llegue febrero para adquirir la ansiada Barbie Atenea.

Como poder, podría contar estas y mil cosas más, pero es que a nadie le interesa lo que se pueda leer en un blog. Eso sí, sin querer, lo he contado todo un poco por encima... :P

Dedico esta entrada a las personas que me exigían vía email o telefónica que actualizara el blog de una vez.

1.10.09

Vida










Y al final, tras mucho malestar y un verano horrible, y justo cuando más lo necesitaba, Marsónico encontró un trabajo en Madrid, en una tienda danesa de la que era cliente habitual, situada justo en el portal que hay frente al pisito que comparte con su novio. Y fue feliz... :)

9.9.09

Colapso















Está siendo un verano muy difícil, muchísimo, pero espero salir con vida de él. No tenía unos meses estivales tan desagradables desde que me dejó mi ex hace ya la tira de años.

Con semejante panorama, es comprensible que esté desatendiendo este blog, ¿no? Tras cuatro años, es el primero en el que no escribo mis diarios veraniegos...

Malos tiempos para la lírica, como decía la canción.

6.8.09

Genialidades


















Que un viaje en tren de 4 horas para pasar unas semanas en tu ciudad natal se pase tremendamente rápido y tengas la sensación de que, aunque te da pena dejar Madrid y a tu novio, te apetece enormemente ver a tu familia y estar en tu casa, tu calle y tu pueblo.

El retorno de una de mis mujeres favoritas, la supermodelo superandrógina Kristen McMenamy, a las páginas de Vogue Italia de las manos del genio Steven Meisel en una editorial de más de 30 páginas con unas fotos dignas de enmarcar.

El pan de centeno tostado, la mostaza para salmón y la crema de salmón de Ikea Food.

Haber terminado al fin con la mudanza madrileña y poder ver el nuevo piso como algo más próximo a lo que nosotros llamamos casa.

Los efectos especiales de la última entrega de Harry Potter y poder ver más metraje de las fantásticas Bellatrix Lestrange y Luna Lovegood.

La nueva Barbie Afrodita...

Los almuerzos en la piscina de Lago a la sombra de los pinos y sentirte como en un picnic en el campo, y rematar la faena con unas cañas en las terrazas que hay frente al enorme chorro de agua.

Despedirme momentáneamente de Madrid con una divertida comida en el Lateral de Fuencarral en compañía de La Marquesa, La Duquesa y La Gran Señora.

Habernos librado de la travesti inmunda y poder dormir en paz en la habitación que parece una tarta de fresa y limón.

30.7.09

Dulce y pegajoso














Que sí, que no, que ahora me lo pienso, que ahora me arrepiento de habérmelo pensado, que ahora me lo vuelvo a pensar dos veces, pero no, resulta un poco excesivo; que te arregles que nos vamos, que no, que es mucho, que venga, que sí, QUE NO POR FAVOR, espera que voy a llamar a mi hermana a ver qué opina, oye, que dice que no, que es mucho dinero y que nos exponemos a estar muy lejos y arrepentirnos; ays, qué angustia, ¡¡¡yo quiero!!!; ¿cómo, qué Julk ya está en la cola?, a mí no me ha dicho que venía a Madrid, qué fuerte… dice que lo haga, que ya recuperaré el dinero tarde o temprano y que puede ser la última oportunidad que tengamos; te vuelvo a decir que te arregles y que nos vayamos, y yo que no; llamada de Mr. Grieves, que es algo único y se quedará en nuestras retinas para siempre; mis padres dicen que es algo loco, que se puede ver cuando quieras en dvd o tv; nos liamos la manta a la cabeza, pero ya no hay nada, el sistema está cerrado un par de horas antes, así que me fumo un cigarro mientras se me hincha el cuello y se me pone de color rojo; mejor no me hables ni me toques porque estoy que ardo y puedo decir cualquier burrada sin tú merecerlo, argh… llamada de mi padre, que sí, que vayamos allí y que a lo mejor podemos conseguirlo, además, que me ayudará monetariamente dada mi situación económica; dios mío, va todo el mundo, qué envidia, ¿lo lograremos?; faltan pocos metros, ya está casi todo en marcha, qué nervios y qué dolor de barriga, en la calle no cabe un alfiler, menuda procesión; y a la vuelta de la esquina, a una hora y media escasa del comienzo, nos ofrecen las entradas por menos dinero, ¡se nos aparece la virgen!; llamada de Mr. Grieves, que se nos une en la cola. ¡¡¡ESTAMOS DENTRO!!!, y tenemos el escenario más cerca de lo que pensábamos. Al ver las dos M’s gigantescas a cada lado me da algo parecido al síndrome de Stendhal. Y a las diez en punto de la noche, C-A-N-D-Y…

Así de infartante resultó ser el jueves pasado mientras Madonna se hospedaba en la planta entera de un lujoso hotel madrileño 19 años después de haber visitado la capital del Reino con su célebre Blond Ambition Tour. Gunillo, Mr. Grieves y yo fuimos testigos de un show tremendamente bailable, animado y fiestero en el que no paré de bailar, saltar, aplaudir y cantar. Al término del mismo, las agujetas eran desastrosas, pero puedo asegurar que en la vida lo he pasado tan bien y que jamás imaginé que la vería lo bastante cerca como para apreciar la purpurina que llevaba en los párpados. He leído por ahí que el espectáculo decepcionó a mucha gente, pero a nosotros nos encantó ya que no esperábamos que fuese a cantar tantos éxitos de los 80. Todo resultó perfecto, ella cantó de fábula (no sé si en playback, pero me da igual), estuvo muy simpática, y las versiones de las canciones, más bailables, fueron sorprendentes. Espectaculares proyecciones en las pantallas del escenario, ella con cara de bastante cansancio, pero no dejó de bailar ni un solo momento ante nuestra admiración. Criticada fue por muchos la parte de los gitanos rumanos, pero a Gunillo y a mí nos pareció la mar de festiva porque somos muy fans del folklore de la Europa del Este. Y qué impresionantes las versiones de “Frozen” y “Like a Prayer”, con la base del “Don’t you want me” de Felix. Y ese principio con los caramelos al más puro estilo Willy Wonka que tantas veces había visto en Youtube… ¡ay, qué experiencia para recordar toda la vida, sobre todo habiendo cantado “Holiday”, canción que aseguró no volver a interpretar nunca más en un concierto! Eso sí, algunos peros: que tantísimos años después lo único pronunciado en español fuese un “Hola Madrid” y el sempiterno “Estoy caliente” es algo que ya está un poquito desfasado, hija, y que te dejes ya de tanta proyección con frases de la Biblia, términos en árabe y hebreo y vídeos de guerras y gente desvalida. Ah, y qué cachondo resultó que criticaras el capitalismo teniendo en cuenta el precio que tenían las entradas, los hoteles donde te alojas y los diseñadores que te han creado el vestuario. El estadio se vino abajo con el mini tributo a Michael Jackson, y al término del show pincharon un tema de sus inicios con el que bailamos sin pausa para rematar la faena. Ahora, tengo mono de más Madonna.

Días antes, en el Liquid, proyectaron vídeos y actuaciones suyas para hacer entrar en calor a la gente, y el sábado pasé un divertidísimo día en Villalba con Fabs y compañía en plenas fiestas populares, disfrutando de una cena exquisita tras haber estado en la piscina, unos minis muy fresquitos y dos conciertos en dos plazas distintas: el Granito Rock, con grupos heavies estatales anclados en los 80, y el petardo de Bustamante y sus canciones angustiosamente cursis. De modo que tras la tormenta de estos días atrás por culpa de la ex compañera de piso, la mudanza y la nueva casa, se puede decir que la semana pasada ha sido excepcional en mi vida madrileña. Ahora, sólo falta un trabajo. ¿Empiezo a visualizarme ya con él? A continuación, algunas de las fotos que hicimos durante el show. Todas malísimas y movidas por la emoción y los bailes, pero esenciales para que quede bien claro que estuvimos allí...

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26.7.09

6 años después en el km 0




















El miedo de un escritor es enfrentarse a un folio en blanco y quedarse en ídem. El miedo que provocan los reencuentros después de muchos años sin ver a una persona que fue especial para ti es similar al del escritor: el mismo temor a quedarse en blanco o, dicho de otra manera, a que no haya feeling. Afortunadamente este año no me ha ocurrido nada de esto con todos los reencuentros que he tenido y que a día de hoy han seguido produciéndose. El último ha sido con mi amiga granadina a la que alter-egomente llamaremos Best Bitch (BB). Seis años después…

En una de esas tardes de nostalgia que tan a menudo tengo decidí llamarla y olvidar el encontronazo que tuvimos hace tiempo por (como suele ser en estos casos) una tontería monumental. Y a estas alturas de la vida, y con lo mayores que somos ya, no estamos como para andarnos con chiquilladas y hay ciertas cosas que se olvidan con total facilidad y sin guardar un ápice de rencor. De modo que tras hablar por teléfono durante casi 2 horas aquella tarde de junio, recordando viejas vivencias, poniéndonos al día de las nuevas y comunicándome que en breve vendría a Madrid para visitar a unos amigos suyos, quedamos en vernos aprovechando que yo estaba aquí. Y hace dos viernes se obró el milagro en el kilómetro 0 de la Puerta del Sol. Es curioso que todos estos reencuentros se estén produciendo en esta ciudad, ante lo cual siempre le digo lo mismo a la persona en cuestión: “¡Quién nos iba a decir hace x años que nos íbamos a encontrar de nuevo en Madrid!”.

Vi a la misma persona que conocí en los años 90 en Granada, cuando fui por primera vez de visita a casa de unos amigos (BB era la novia de uno de ellos). Desde aquel momento mis visitas se sucedieron una vez al mes durante más de dos años, y duraban un mínimo de dos semanas, o incluso más. Nos hicimos tan amigos y vivimos tantas historias que a día de hoy las seguimos recordando con melancolía y muchas risas. Y ahora, seis años después, me he encontrado con la versión mejorada de BB, así que como supondréis pasamos un día muy emocionante y divertido.

El mismo día comenzaron los preparativos de las reformas en el nuevo piso, teniendo el sábado en casa al fontanero durante 9 interminables horas, por lo que el viernes noche no pude quedarme en los bares todo el tiempo que hubiese querido. Mientras él faenaba, yo aproveché para seguir haciendo unos dibujos/ilustraciones que pretendo presentar en algunas galerías de arte emergente a ver si hay suerte y me los exponen. Necesito pasta… Aunque nada como tomarse unas Heineken con Miss Ketchup y María del Mal para olvidar los problemas y echarse unas buenas risas.

PD: En los próximos días, aquí, en Rayos D, el post del momentazo del año…

16.7.09

Hechos madrileños











Las Walpurgis aseguran que una vez probada la comida de Barriga Llena, jamás volverán a pisar la Cantina Mariachi, cuya comida ahora les resulta de ciencia ficción. El Templo de Debod al anochecer sigue siendo mi lugar favorito de Madrid y el único en el que uno se siente lejos de las prisas de esta ciudad. A los turistas les llaman la atención las cabinas telefónicas y se hacen fotos en ellas. Algo que para nosotros pasa desapercibido, para ellos es algo así como el equivalente a las cabinas rojas londinenses. En la Casa del Libro son bastante incompetentes y están poco/nada preparados: aseguran que las novelas que conforman el Ciclo Pendragón de Stephen R. Lawhead están agotadas desde el 2004; en la Fnac ya me los han reservado y los recibiré en unos 10 días. Bonito y gran descubrimiento el de este autor, experto en novelas situadas en la Inglaterra medieval, algo que me atrae mucho y que me apetece leer en los jardines madrileños durante los atardeceres estivales. Las vistas desde la terraza del hotel Óscar, repleta de sofás, camas, música chill y velos blancos, son incomparables y perfectas, no así la tontería que reina en el ambiente y los precios de las copas (3 Coronitas = 20 euros). En un solo día, en nuestra acera, he visto a una señora desmayarse, a su hijo peleándose con todos los que miraban, y a otra fresca que ha salido corriendo de una tienda de ropa con el bolso lleno de cosas y que la han pillado a los pocos metros entre gritos y aspavientos. De mi cartera de amigos madrileños ya he descartado a una de ellas que se las da de súper amiga y súper hermana pero que ha cometido el error de meterse en la secta de todos los que han leído “El secreto”, tema que ya traté en el anterior post. En menos de 3 horas me han llamado guapo 3 veces, ¡en la vida! El reencuentro (otro más) con Davs me ha alegrado muchísimo, y mientras tanto, Best Bitch no deja de darme toques para que la llame yo. Va lista... La casa de la sierra de la tía Mo es sencillamente alucinante, con un jardín de varias alturas y en cada una de ellas una terraza de distinta inspiración (hawaiana, ibicenca, rústica…). Su piscina me dio la vida y la buhardilla mucha envidia (del mismo tamaño que nuestro pisito de la calle de Alcalá). La tensión de los últimos días me ha llevado a duplicar el consumo de tabaco y no me da la gana seguir por ahí. El sushi para llevar del Vips viene acompañado de un sobrecito de wasabi cuyo sabor te obliga a cerrar los ojos y agarrarte a la silla mientras lo saboreas. Muy fuerte. Tras haberme apuntado a todas las ETT’s de nuestra calle, siguen sin llamarme de ningún sitio, lo cual es trágico ya que ahora estoy metido en un alquiler. Mientras tanto, en Murcia, a mi sobrina la han llamado de tres sitios distintos para ofrecerle trabajo ahora que ya tiene uno. O te mueres del asco o te reclaman en todas partes, no falla. Este viernes veré tocar en directo a los Mudpix, la banda de mi amigo Fabs, con el que estoy agotando las existencias de frappuccino en el Starbucks, de whoppers en el Burger King próximo a Tribunal y de cappuccinos en la cafetería de la planta baja del Mercado de Fuencarral, con esos sofás tan ideales para echarse una siesta. Tres horas es el tiempo medio que he hablado estos últimos y revueltos días por teléfono con mi amigo Julk. Estando en esta ciudad, mi móvil tiene mucha más vida. Y gasto… Por suerte estoy ahorrando mucho en transporte desde que el vigilante de la garita de nuestro Metro está ausente. Tras colarse por el morro, la clave está en recoger del suelo algún billete marcado con la fecha del día en cuestión y llevarlo contigo por si aparece el revisor de improviso. He aprendido a cambiar dos tipos de cerradura de una puerta y ya he llevado a cabo mi primera sesión de plancha sin cargarme una sola prenda. También estoy cocinando y, de momento, mi plato favorito es uno con fideos, berenjenas fritas, parmesano y salsa de tomate y cebolla. Una hora de preparación, cinco minutos de duración en la mesa. ¡Qué ingrato es el mundo gastronómico! La exposición de Annie Leibovitz nos dejó fríos. A mí el rollito fotos personales de familia, amigos o las vistas que tiene un apartamento neoyorquino me interesa más bien poco porque son fotos que puede hacer cualquiera. Donde se ponga un retoque, un barroco, un recargamiento, un espectáculo… De todas maneras me gustó ver en persona aquella famosa foto del embarazo de Demi Moore para Vanity Fair que abrió la veda de famosas embarazadas desnudas ocupando una portada. Qué fantástica es Sofía DJ con ese look de leona a lo Nikka Costa. Me va a pillar aquí el estreno de la penúltima película de Harry Potter, pero me esperaré a estar en Murcia y seguir la tradición de verla con mi hermana y mis sobrinos. Qué ganas. ¡Es casi imposible coincidir con Miss Ketchup y María del Mal y sus apretadísimas y petardísimas agendas! Por otra parte, estoy viendo mucho más a Mr. Grieves de lo que yo pensaba. Lo que nos gustará una sesión de cervezas en la atestada plaza del Dos de Mayo. Paso de rebajas, aunque nada más llegar conseguí comprar dos vaqueros y unas zapatillas marrones y rosas en el Blanco de Gran Vía por sólo 24 euros. La dependienta exclamó “¡Qué fuerte, ni siquiera unos vaqueros cuestan ésto!”. Días después, en un ataque impulsivo de emoción y consumismo, adquirí la reproducción de la primera Barbie comercializada en España, la célebre Barbie Superstar. Hoy, tras pensármelo mejor, he tenido que devolverla porque no está el horno para bollos. Por desgracia me veo sin conseguir la adquisición de la temporada: la Barbie Afrodita, que sigue la colección de personajes mitológicos iniciada el pasado año con Barbie Medusa. ¡Necesito un trabajo ya!

11.7.09

Sectarios visualizadores
















Después de tanto tiempo podría hablar largo y tendido de estos días tan movidos en Madrid, de las pesadillas y malestares provocados por temas de contratos, alquileres y compañeros de piso; de lo que uno se puede llegar a gastar con tal de no estar solo en casa y tener que lanzarse a la calle y quedar con la gente para comer, cenar o tomar cañas; de lo mucho que alguien como yo puede echar de menos a su familia, su casa y su entorno; de mi búsqueda de trabajo, de la exposición de Annie Leibovitz, de la visita de mis amigas las Walpurgis, con las que hemos compartido risas, bebidas y conversaciones de todo tipo, o incluso de mi primera visita al desfile del día del Orgullo Gay, el cual terminó fatal y al que no pensamos volver ni por asomo por más de una razón. Hay que ver la de cosas que podría relatar aquí, pero me voy a quedar sólo con una que aún no he enumerado.

Sabéis de sobra lo mucho que odio los fenómenos sociológicos a los que se apunta todo el mundo, como en su momento fue “El código Da Vinci” o como está siendo ahora la trilogía “Millennium” de Stieg Larsson (me supera). Pues bien, pulula por ahí uno de esos libros borreguiles que está leyendo media humanidad llamado “El secreto”. Sinceramente os digo que no sé ni por quién está escrito, pero es que no me interesa lo más mínimo. El libro, que no viene a ser otra cosa sino uno de autoayuda, habla más o menos de lo positivo que hay que ser en esta vida aunque te echen del trabajo y te encuentres en la calle por no poder pagar la casa, por decirlo de algún modo. Según el escrito, tienes que visualizarte a ti mismo haciendo o consiguiendo las cosas que quieres, y de ese modo el universo se pondrá en marcha para dártelo. Así de fácil. Como norma para todos los que lo leen (es decir, para los miembros de esta secta satánica) se especifica que no hay que aguantar a personas que te resten, a personas tristonas, a personas que tengan problemas o a personas que lo vean todo negro. En lugar de animarlas y apoyarlas en sus malos momentos lo que uno tiene que hacer es desprenderse de ellas. O sea, que tú tienes un amigo que atraviesa un mal bache, y además de decirle que sea tan feliz como si llevara unas bolas chinas metidas todo el día por ahí abajo, tienes que darle largas para que no te reste a ti nada. Estos sectarios son la mar de egoístas, oiga.

Somos muchos los que vemos siempre el vaso medio vacío, pero no por negatividad, sino por realismo, y está claro que siendo negativo todo te va a parecer mal, por eso a ninguno de nosotros nos gusta pensar así (yo el primero), y ahí es cuando me apoyo en la teoría del realismo, no sé si me explico. Cuando pasas 10 entrevistas y de ninguna te llaman, yo no sé vosotros, pero a mí no me sale estar súper feliz y contento, máxime cuando ahora tengo que pagar un alquiler de un piso con mi pareja. ¿Eso es ser negativo? Cuando una amiga termina una carrera hace 6 o 7 años y, tras intentarlo, no la llaman de ningún sitio para trabajar, tampoco creo que tenga las mismas ganas de sonreír y sentirse fabulosa. ¿Eso es porque es negativa? Y cuando alguien está súper ilusionado con conseguir algo y casi se ve ya teniéndolo y, al final, no lo logra, ¿no debería haberlo logrado tras haberse visualizado con ello y haber tenido una actitud positiva, tal y como dicen estos gilis? Pues parece que no funciona mucho, ¿no?

Yo, en esta ciudad en la que uno tarde o temprano acaba teniendo momentos de soledad, he visto con mis propios ojos como una supuesta amiga de toda la vida me ha dado largas a la hora de apoyarme en un pésimo momento en el que además, por motivos de trabajo, mi novio no se encontraba a mi lado. Y hablando con mi mejor amigo por teléfono hace unos instantes me ha contado una historia similar que le ocurrió a él mismo hace unos días con otro amigo suyo, que se desentendió totalmente de los problemas del otro.

Sin duda alguna, dos de los ejemplos (además, cercanos a mí) más demenciales que he escuchado han sido los que narro a continuación. La amiga de un amigo mío tiene en su casa enmarcada la foto de Míster Alicante. Al preguntarle el motivo, la chica contesta que lo tiene puesto allí para verlo todos los días y que la ayude a visualizarse a sí misma con un novio clavadito a él. Hace más de 1 año que sigue esperando… Otra me confesaba recientemente que el día que su novio (empresario) se levanta de bajón no consigue ningún contrato, pero que el día que él se levanta súper-o-sea-positivo, se toma un café, se ríe con un capítulo de “Friends” y se relaja en el sofá, automáticamente le caen 3 o 4 contratos. I CAN’T!!! Todos son lectores asiduos del libro, del que aseguran que no te lo pueden dejar, sino que te lo tienes que comprar tú y consultarlo cuando tengas un día de estar hasta el coño de todo. ¡Justo hasta donde yo estoy de ellos!

¿Qué está pasando? ¿Vamos a dejar que un triste libro gobierne nuestras vidas? ¿Vamos a tener tan poquita personalidad como para permitir que ese libro haga que las relaciones con las personas de nuestro entorno cambien bruscamente? Sinceramente, Aimee Mann siempre me recuerda por qué soy tan fan suyo desde que tituló su último disco con el nombre de “Fucking smilers” en dudoso honor de todas esas personas tan fantásticas y divinas que siempre te están jodiendo con comentarios tipo “¡¡¡Ay, venga, tienes que ser súper positivo, que no tienes tantos problemas, hombre!!!”. Por ser positivo, queridos míos, no es que las cosas te caigan del cielo, sino que las ves de distinto modo y todo te resbala más, pero ni tan feliz como una perdiz ni tan amargado como un limón. Realista y punto. Tan sencillo como eso, y no hace falta que te lo diga un libro.

25.6.09

Everything changes




















Cuando esto se publique ya llevaré tres días en Madrid...

En este casi mes y medio que he pasado en mi tierra, el tiempo ha transcurrido todo lo rápido que uno nunca quiere, disfrutando del único sonido de los pájaros y de alguna vecina que sale a la calle y se pone a hablar con la de enfrente. Comiendo las ricas comidas de mi madre y viendo a mi padre hacer zapping sin parar por las noches. O pasando los fines de semana en nuestra casa de campo, donde siempre hay unos 10 grados menos, y bajando a la playa, que nos pilla cerquísima, no sin antes deleitarme con los productos extranjeros que tienen los supermercados locales, como ya escribí hace días. También montando mi piscina de cada verano y tomando el sol en la terraza sin pasar un ápice de calor. Este año con la compañía musical de Morrisey y Alphabeat. ¿Y qué me decís de reunirte con tus amigas algunos viernes o sábados para cenar y hablar sin pausa mientras caen botellas y botellas de tinto de verano? O de conducir tu coche e irte de paseo al centro, al cine o de compras con tu hermana y tus sobrinos. O echarle una mano a tus padres en el trabajo e ir de visita los martes por la noche a casa de tus padrinos, que como tienen un restaurante siempre acabas cenando allí de lo lindo. Es todo inmejorable y digno de echar de menos. Cómo no...

Como estoy escribiendo esto antes de emprender el viaje, no puedo hablar demasiado de la gran ciudad, salvo que recibiremos la visita de mis amigas las Walpurgis (otrora conocidas como Sauron y Caipirinha) y que con ellas viviré mi primer día del orgullo gay. Ah, y también que no puedo perderme la exposición de una de mis fotógrafas favoritas, Annie Leibovitz. Tengo ganas de reencontrarme con la gente de Madrid, con Miss Ketchup y María del Mal, con la Reina Pandora y consorte, con Lily y Fabs, con Mr. Grieves, incluso con la gran Best Bitch con la que he recuperado el contacto tras 6 estúpidos años y que se va a dejar caer por allí también para quedarse en casa de unos amigos suyos, ocasión que si Dios quiere aprovecharemos para vernos. Y, como no, de ver al que te cuento, que ya ha pasado mucho tiempo desde que me vine para atender diversos asuntos. Aquí dejaré todas y cada una de mis comodidades, tales como mi equipo de cine en casa, mi inmensa colección de dvd's y música, mis bellas Barbies, mi aire acondicionado por todas partes y mis fines de semana en aquella casa de campo a la que tanto aprecio le tengo y de la que me cuesta horrores despedirme cada vez que tenemos que regresar al pueblo. Y horrores me está costando igualmente dejar todo esto atrás.

Me espera la capital del Reino una vez más, y en esta ocasión me llevo casi casi la totalidad de mi armario en un par de maletas a punto de explotar. Siento vértigo y miedo, cómo no lo iba a reconocer. Ya me ha llegado el turno de pagar el alquiler del piso porque el compañero de Gunillo ya ha desalojado la casa para ocupar la que ha comprado. Voy a ser pseudo propietario... ¡justo cuando el extracto de mi cuenta bancaria está prácticamente en bragas! Menudo panorama, yo y mis pésimas planificaciones de futuro. No dejaré de seguir buscando trabajo allí, aunque muy a mi pesar tendré que mirar ya cualquier cosa, todo aquello en lo que no pensaba trabajar tendré que incluírlo ahora en la lista., maldita sea Y septiembre está a la vuelta de la esquina, el último mes en el que cobraré el paro, por lo que la sensación de nervios es aún mayor. ¿Qué me espera a la vuelta de la esquina? De momento muchos sentimientos encontrados, pero allá vamos, al mundo de los mayores. Y que sea lo que tenga que ser.

PD: Actualizaré en cuanto pueda, porque en la casa de Madrid no tenemos aún Internet y tengo que depender de los locutorios que nos rodean.

22.6.09

Princesas caídas

Me encantan las revisiones de cosas que forman parte de la cultura popular, en este caso de los cuentos infantiles. Estas obras tienen como objetivo situar a distintos personajes de cuentos de hadas en el mundo actual. En todas las imágenes, las princesas han sido ubicadas en escenarios que expresan sus conflictos. El "... y fueron felices" se transforma en un resultado realista que trata asuntos actuales. Las fotografías son de Dina Goldstein.

princesas caídas 05
Cenicienta y sus problemas con el alcohol.

princesas caídas 06
Blancanieves hasta el coño de tanto frotar.

princesas caídas 07
Rapunzel quimioterapéutica.

princesas caídas 02
La Bella Durmiente y el envejecimiento de su mundo.

princesas caídas 01
No tan "ita" esta Caperucita Roja...

princesas caídas 03
Yasmín en su salsa.

princesas caídas 04
¿Alguna duda de por qué se llamaba Bella?