27.5.09

Símil 2















Barbie, estrella de plástico / Dita Von Teese, estrella del burlesque

El mismo vestido de Zac Posen.

PD: Para más similitudes, pincha aquí. Para más Barbies, pincha aquí.

25.5.09

Drew

Que la benjamina de la familia Barrymore me pierde, y mucho, creo que es algo que nunca jamás he dejado claro en este blog, así que lo corroboro colgando sus últimas y bonitas sesiones de fotos, donde está más guapa, rubia y delgada que nunca. Y es que, como diría una amiga mía, "yo también quiero que me visite un extraterrestre y me deje tan estupenda como ella".

En ELLE

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Y en W

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Íntima amiga de Cameron Diaz, Courtney Love y Winona Ryder (a las que también les declaro mi fanatismo), no me lo pensaría dos veces a la hora de irme con ellas de copazos, o a tomar un té. Aunque como dice otra amiga mía, "cuando estas salen de tranquis, tiene que ser en plan tranquilizantes". Ahí lo dejo...

21.5.09

H&M

A pesar de que a veces se pueda encontrar alguna prenda decente, en general H&M es ciertamente cutre, de baja calidad y apesta un poco a mercadillo. Pero yo sé cuál es el motivo.

H&M prefiere gastarse el dinero en hacer anuncios publicitarios tan impresionantes y bonitos como éstos...










Ante lo cual sólo puedo darles un sonoro aplauso.

18.5.09

Eurovisivo













No soy un eurofan, nunca he ido más allá de verlo de pequeño rodeado de mi familia, ocasión y festival de los que disfrutaba bastante. Con los años he ido perdiendo el interés, supongo que en parte debido a los representantes que hemos llevado (¡esos latineos, flamenquismos y caribeñismos a lo Bisbal y compañía!), pero tengo que reconocer que el sábado pasado me enganché totalmente a la gala de Moscú, y mira que no pensaba verla, pero es que hacerlo con mi familia es otra historia que me retrotrae de inmediato a aquellos maravillosos años en los que actuaba La Década Prodigiosa o las impagables Azúcar Moreno. ¡Menudas!

Lo que para mí tiene Eurovisión es que, cuando terminas de verlo, lo único que deseas es hacerte un periplo tipo las Bodelón Sisters, pero cambiando Asia por Europa, y recorrerte todos esos países cuyos representantes poco o nada se parecen a los que acaban viniendo a España como inmigrantes (comparadme las rumanas de este año con las que están aquí). Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega... ¡tiene que ser muy bonita toda esa parte!

De todas las veces que he visto el festival, este año ha sido el que más canciones favoritas he tenido, porque seamos sinceros, el estilo eurovisivo mola bastante, pero gracias a Dios ha mutado en algo más moderno con los años. Únicamente en dos ocasiones ganaron las artistas que más me gustaron: Sertab Erener (Turquía) y Dana International (Israel), inolvidable con aquel bolero de plumas multicolores de Gaultier. ¿Y la gala moscovita? Menudo espectáculo, que hasta los miembros del jurado decían que esto había sido un punto y aparte. Qué escenografía, qué iluminación, qué efectos, qué cabeceras para anunciar a cada país, qué logotipo, qué actuaciones... qué ganas de tener el triple dvd que incluye las semifinales y la gala final, para el recuerdo de la inmejorable y última gala de esta década.

Del politiqueo, el sistema de votación, de nuestro incomprensible e injusto 24º puesto y lo extraño que resulta que TODA Europa esté de acuerdo en la canción ganadora de cada año no voy a hablar (en mi casa en ese momento éramos 6 personas y a cada uno nos gustó una canción diferente, por lo que no me cuadra que todo un continente fuese fan de la misma). Lo que sí diré es que la canción ganadora me encantó antes de que fuese ganadora y que al terminar la gala era la única que recordaba mentalmente...



... que Soraya no me mata y que la canción no me gustaba especialmente (al menos el estribillo), pero que hizo una de las mejores actuaciones (si no la mejor) que ha tenido España en la historia de Eurovisión y que las 4 veces que la repitieron se me seguía erizando la piel. I swear. La próxima vez, por cierto, espero que busquen unas coristas más estilizadas y con mejores vestidos y peinados, porque vaya horteras desfasadas. Pero bueno, que mereció más puntos, que había canciones peores y, por mucho que Gunillo esté en contra, el toque árabe de la canción fue lo que más me gustó. Y la sombra de ojos...



... que Suecia llevó a una graciosa cantante con dotes operísticas que parecía una mezcla entre Estefanía de Mónaco, Donatella Versace y la Diva Plavalaguna de "El 5º elemento"...



... que la mariquita alemana y su actuación de mambo cabaretero fue una de mis favoritas (junto con sus pitillos de lentejuelas), y que lo de llevar a Dita Von Teese fue un puntazo. De hecho hasta esa noche me encantó Dita...



... que la ucraniana y sus pedazo de gladiadores llevaron a cabo la actuación más espectacular...



... y que, para mí, por mucho que me cautivara la canción de Noruega, las auténticas ganadoras fueron estas dos hermanas armenias. Quiero vestirme así algún día o, en su defecto, que me comercialicen una Barbie. ¡Súper fan que me he hecho!



Y para finalizar, un consejo: Alaska, por favor, deja de ponerte esos vestidos y esos tacones, porque con lo primero parecías una morcilla (amén de lo hortera que resulta mezclar encaje, lentejuelas y leopardo), y cuando caminas con lo segundo pareces Robocop. ¡Hija!




1.5.09

Diarios madrileños II

Martes 14
Es muy fuerte el frío que está haciendo y lo mucho que echo de menos mis abrigos, mis guantes, mis gorros y bufandas, mis rebecas de lana y mis jerseys gruesos. No qué qué es esto. Por otra parte, he recibido la tercera y última caja de eBay que puse con esta dirección. Una preocupación menos, que ya he tenido que reclamar por un producto que pagué hace más de 1 mes y que no me ha llegado. Me he cabreado muchísimo con los locutorios que hay por esta zona. Van muy lentos y se cuelga el navegador de Internet. Al final hemos vuelto al de los hindúes, que Gunillo decía que no le gustaba porque olía raro, pero nada que ver. Funciona de maravilla. Nos hemos enfrascado tanto en la navegación cibernética que se nos ha pasado la hora a la que habíamos quedado con la Reina Pandora y su novio para cenar en casa, así que nos han llamado al móvil desde el portal y hemos salido pitando. Y como no teníamos ganas de cocinar nada hemos acabado recurriendo a lo fácil: llamar a Telepizza. Cervezas, vino, chips variados e incluso palomitas de maíz para un martes noche que más bien parecía sábado ídem.

Miércoles 15
Hoy es un día grande: ya tengo mi carnet de las bibliotecas de Madrid. Gunillo me ha llevado con toda la ilusión del mundo y ahora, cada vez que lo veo en mi cartera, me ilusiono yo también. He sacado dos libros de historia del vestido y el dvd de una peli fetiche de mi infancia, “Transilvania 6-5000”, uno de esos productos trash que no le gustan a nadie. Gunillo, por su parte, ha cogido una peli de Vincent Price, que mira que hemos visto ya unas cuantas y siempre terminamos aburridísimos de lo malas que son, pero nada, que no podemos evitar seguir viéndolas, hijas (memorable y recomendable “El abominable Dr. Phibes”, quizás la única de Price junto con “Los crímenes del museo de cera”). Me ha encantado pasear por la calle Roma, próxima a Ventas. Hay unas casas que parecen haberse colado por el túnel del tiempo que me han vuelto loco de lo bonitas que son. Súper evocadoras. Estoy harto del frío que hace y, peor aún, de las partículas que sobrevuelan el aire. No he podido disfrutar del todo de la excursión debido a éstas, ya que me han dejado los ojos llorosos y casi no podía abrirlos del todo. Para colmo, las bajas temperaturas han afectado a mi zona lumbar y me noto la espalda cargada, por lo que no estoy yo para muchos paseos. Para lo que sí estoy es para tomar cervezas al filo de la medianoche en el bar que hay debajo de casa, en el que cuando no tienen mucha clientela ponen una música disco muy buena. Es como nuestro bar, el típico de las pelis y series americanas del que nunca salen los protagonistas. No estamos todos los días, pero nos gusta saber que ahí abajo tenemos siempre un local para tomarnos algo cuando nos salga del mondongo. Y después, capítulo antiguo de “Mujeres desesperadas”, que nos estamos aficionando y mira que me negaba a ver esa serie.

Jueves 16
Hoy hemos ido al tanatorio a ver a mi amiga Lily porque ha fallecido su abuela paterna y me he reencontrado con sus padres y su tía Mo después de 8 años y pico. Y nada, como si nos hubiéramos visto el día anterior. De vuelta a casa no sé qué narices hemos estado haciendo pero el caso es que hemos terminado de comer a las seis de la tarde… Gunillo dice que tenemos lagunas temporales en las que no sabemos qué ocurre, tipo lo que sucedía en “El libro de las sombras”, la malísima e innecesaria segunda parte de la bruja de Blair. El que te cuento se ha empeñado en ir a nadar, que ya llevaba muchos días en plan pasivo gimnásticamente hablando, así que le he dicho que yo me quedaba en casa, echando mano de su portátil para terminar unas cosas. Y por la noche, otra vez a tomar cervezas en nuestro bar…

Viernes 17
Gunillo se va a Buenos Aires por la tarde/noche, pero antes, por la mañana, hemos estado en El Prado viendo la exposición temporal de pintura victoriana que se engloba bajo el título de “La Bella Durmiente”, la cual tenía muchas ganas de ver. Mi favorito fue, nada más verlo, el gigantesco cuadro de Edward Burne-Jones que mostraba al Rey Arturo moribundo en Avalon rodeado de diversas reinas, entre ellas su hermanastra Morgana. Al término me he comprado la lámina como siempre hago con los cuadros que me gustan. Mi carnet del paro sirve para algo más que para sellarlo cada tres meses (ergo: la entrada al museo me ha salido totalmente gratis), pero en serio os digo que pagar 6 euros única y exclusivamente para ver esta exposición es tremendamente ridículo puesto que (y esto no lo avisan en ningún sitio) sólo consta de 9 cuadros y 4 o 5 bocetos y/o estudios preliminares de las obras. Hemos terminado de comer, una vez más, casi a las cinco de la tarde, y ya me ha quedado claro que nos resulta totalmente imposible hacerlo a una hora normal y corriente. Siesta de una hora. Mientras Gunillo se termina de preparar el equipaje, me despido de él y quedo con Lily y sus padres para comprar las cosas de mañana, que es mi cumpleaños. Ceno con ellos y, de vuelta a casa, me maravillo con el libro que saqué el otro día de la biblioteca: “El papel de la moda”, en el que todos los vestidos expuestos están hechos precisamente de papel. ¡Impresionante!

Sábado 18
Mi 32º cumpleaños. El primero fuera de mi casa. Todo el día con el teléfono pegado a la oreja, recibiendo llamadas y sms de los habituales/necesarios y de los que no te esperabas, y NO recibiendo nada en absoluto de los que sabes que siempre se olvidan y aparecen días más tarde, o de los que ya se han dado cuenta que tú cortaste toda relación amistosa hace siglos y seguían felicitándote aunque tú no lo hicieras con ellos. Ya tengo confeccionada mi lista acerca de qué hacer en próximos cumpleaños: a quién felicitaré con llamada o con sms y a quien no felicitaré de ningún modo. Todo el día asimismo en el ático de Lily, con su novio y los padres de ella. Un vaso en la mano en cada momento (a saber: cerveza, vino tinto, vino rosado de aguja, sidra, Malibú con piña…), y unas risas que no veas (“Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí” siempre fue, es y será una inagotable fuente de inspiración). En definitiva, un cumpleaños muy divertido y ameno a pesar de que es el primero que no pasaba con mi familia y que Gunillo estaba en Buenos Aires. Dato informativo: estoy más que harto del tiempo invernal que sigue haciendo por todas partes. Mira que odio el calor, pero por favor, que llegue ya el buen tiempo, o al menos uno en el que no tengas que cambiarte de ropa 4 veces al día. Y mañana a La Latina…

Domingo 19
He asistido a una de esas fiestas de cumpleaños en casa de alguien (amigo de mi churri), a las que acuden personas que no conoces y otras a las que sí, pero el caso es que te relacionas sin problema alguno con la mayoría (porque otros son tan especialitos que no les interesa la gente que no tiene un encanto atrayente o novedoso, léase, alguna modernísima, alguien extranjero, bla, bla, bla) y acabas bebiendo tantísimo que, a punto de explotar la vejiga, dejas conversaciones a medias con un “perdona un segundo porque tengo que ir al baño”, y cuando sales de él ya no recuerdas lo que estabas hablando ni con quién estabas hablando. Qué fuerte. Bloody Mary, sangría con ginebra, vino tinto, cerveza, gin-tonic, vodka-tonic y no-sé-qué-más-tonic… Y un catering excepcional, y unas risas inolvidables, y las promesas de volver a quedar con esa gente aun sabiendo que todo se dice bajo los efectos del alcohol, y la certeza de que no te arrepientes de haber acudido a la fiesta aunque no estuviera tu novio, a pesar del terrible dolor de cabeza que traes a casa y que parece que en cualquier momento te vaya a estallar en 1.000 pedazos. Pffffff…

Lunes 20
Al fin llegó Gunillo de Buenos Aires, a las 5 y pico de la mañana, y con ganas de charla. ¡Pero qué horas son estas de charlar! Me volví a dormir como y cuando pude, por lo que me he pasado el resto del día como un zombi. No he tenido resaca, menos mal, pero lo que sí tengo es una sensación horrible de cansancio. Desplomado. Y el otro está igual, máxime después del paseíto que nos hemos dado esta tarde, que hemos llegado hasta la mezquita que hay por la N30 porque teníamos el capricho de comprar dulces árabes, que nos encantan, y aquella zona está repleta de supermercados y tiendas moras. No me gusta nada entrar en ellas porque despiden un olor fortísimo, a especias, a carne o a ambas cosas multiplicadas por 100. Me tira mucho para atrás. Y luego está lo que dice Gunillo, y es que uno está rodeado de chinos o japoneses y no pasa nada raro por su cabeza, es más, reina la tranquilidad, pero cuando hay árabes agrupados en algún jardín o alguna calle o alguna tienda, se pone tenso y nervioso. Estoy súper de acuerdo, por lo que creo que finalmente, y muy a mi pesar, tendremos que olvidarnos del viaje que pensábamos hacer a Estambul. A la ida, uno de ellos estaba mendigando por la calle y hemos pasado de largo; a la vuelta, el tío ha empezado a gritarnos cosas en árabe, quizá insultándonos, no sé. Yo lo que sé es que la inmensa mayoría de esta gente que viene de fuera (sea el país que sea) son los primeros y más racistas, y luego bien se quejan a la primera de cambio de que lo somos nosotros. Cómo les gusta ir de víctimas, brrrrrr, qué rabia me da. La noche la hemos rematado cagándonos en todo al ver que estaba cerrado nuestro bar de aquí abajo por ser lunes, por lo que hemos tenido que buscar otro que ha resultado ser un asco al que no pensamos volver. Hoy, a todo esto, ha sido el 20 aniversario de Telepizza y para celebrarlo, sólo en Madrid, había una oferta de pizzas pequeñas a 1 euro. Deberíais haber visto las colas que había montadas, que daban la vuelta a la manzana. La gente es muy cutre, muy buitre y también unos muertos de hambre, porque yo no hago esa cola ni borracho, y mira que aún me queda alcohol en el cuerpo después de este fin de semana.

Martes 21
¿No quería el otro día que llegara el buen tiempo?, pues ahora toma, dos tazas de calor casi veraniego. ¡Insoportable! En Madrid siempre hay algo que hacer, lo estoy descubriendo cada día que pasa. Desde que estoy aquí no ha pasado un solo día que me haya quedado en casa más de 3 o 4 horas, y es que no necesitas quedar con gente, es cierto; basta con salir a la calle a pasear. Afortunadamente, el 99% de los días he estado acompañado, que siempre es de agradecer, aunque eso equivale a gastar, y es lo que estoy tratando de recortar al máximo, por lo que se va a terminar lo de comer y cenar fuera con tanta frecuencia, que esto no es Jauja ni yo soy el Tío Gilito. De todas las fotos que pensaba hacer en soledad (porque uno no hace las mismas fotos solo que acompañado), no he hecho ninguna, así que creo que en próximas idas y venidas no pienso traer la cámara, ni mucho menos la colección de películas que me traje y que tampoco han sido visualizadas. A ver si ahora va a resultar que no soy tan materialista como pensaba y que me puedo desprender fácilmente de mis cosas. A la vista está que en lo que va de mes no he comprado nada en eBay. Esta mañana, a las 6 en punto, Gunillo salió de nuevo de viaje, así que me toca estar “solo” hasta el jueves por la tarde. Un mosquito me ha cosido entero, por lo que he estado tres horas enteras con los ojos como un búho rascándome sin parar. Para despedirme de mi vida callejera de gastos culinarios que citaba líneas atrás me fui a comer con mis amigos al Barrio de Salamanca y luego a ver ropa, cayendo tan enamorado de una cazadora marrón y una rebeca gris, ambas de DKNY, que creo que voy a volver mañana a por ellas con todo mi fandango y parte del vuestro. Cafés en Starbucks, paseo por el centro, cañas por La Latina, cena en la Cava Baja (en La Peonza, el restaurante con los camareros más antipáticos de Madrid y la comida con precios más disparatados; jamás volveremos) y vuelta a casa. Me sigue faltando descansar en condiciones, pero antes, ya he confeccionado la lista de tareas para mañana.

Miércoles 22
No dos, sino tres… tres chaquetas de DKNY han caído. Qué poca vergüenza. Gunillo sigue fuera, así que tras realizar gestiones en una copistería del barrio, he comido con Lily en el parquecito que hay junto al Corte Inglés de Serrano. Sigue haciendo mucho calor. Luego me pasé por la biblioteca de la calle Azcona para devolver unas cosas y aproveché para solicitar una hora gratuita de Internet, que iba fatal. Ni siquiera se podía entrar al Facebook por no sé qué restricción, con lo cual me volví a casa y esperé a que se hiciera la hora a la que había quedado con Lily para ir a su casa a que me ayudara con el envío de c.v. y registros en varias páginas de empleo. Después de la cena me vine al pisito y me dormí tras haber leído el último número de GQ Style, y no es para menos: odio los textos de las revistas de moda. ¿Quiénes son ellas para determinar lo que alguien puede ponerse o no? Por cierto, que lleva un artículo acerca de Internet que reza algo tan cierto como “Lo que escribas en tu blog no es relevante para nadie”, así que voy a ir echándole el candado a este diario en cuanto termine este post porque es absolutamente cierto.

Jueves 23
Al fin llega Gunillo. Me he pasado la mañana apuntándome a ofertas de trabajo en Infojobs y tras dormir la siesta he recibido una llamada para citarme a la primera entrevista en Madrid. Qué nervios. Los he mitigado con la sesión nocturna de cañas y pinchos en compañía del que te cuento, la Reina Pandora y su novio.

Viernes 24
A las 15 horas entrevista a dos paradas de metro. Ahora, a esperar la llamada que puede o no puede realizarse. Evidentemente no voy a dar ningún detalle público de lo acontecido, pero desde luego nosotros siempre sacamos anécdotas de todo. Por la tarde nos vamos con Lily de cañas y tapas por La Latina y acabamos cenando nachos y alitas de pollo picantes en el T.G.I. Friday’s de Gran Vía. El local es fantástico, no así los camareros-animadores que nos ponen nerviosos. Más tranquilidad, chicos… A la vuelta, debido a los gigantescos cócteles de la cena, vamos todos pelín mareados.

Sábado 25
Disgustazo: a Gunillo le han cambiado el vuelo a Ecuador de lunes a miércoles, por uno a Atenas y las Islas Griegas de domingo a viernes, por lo que toda la semana próxima voy a estar solo. Tras las compras de rigor por el barrio, las cocinillas y las siestas de turno, recibimos la invitación de Lily para cenar en su ático. Evidentemente, vamos…

Domingo 26
Está nublado y hace frío de nuevo. Menos mal que el otro día encontré una cazadora gris monísima en Celio que abriga un montón. Gunillo se fue a Atenas a las 10 y pico de la mañana y yo he estado haciendo fotos en mi jardín favorito, El Capricho, hasta la hora de comer. Comida en casa, siesta y caminata hasta Callao desde casa mientras conversaba telefónicamente con mi amiga Caipirinha. Compra de dos muffins con arándanos en el Starbucks y vuelta al piso. Qué ganas de que empiece la semana para ver más movimiento por todas partes. FIN DEL DIARIO.

27.4.09

Dos




















Me estoy acordando sin esfuerzo alguno de aquel cartel rosa de Miss Murcia con el que Miss Ketchup me esperaba en Atocha, y de las prisas con las que llegaste del trabajo para recibirme. Y de aquella primera cena/botellón/salida con todos y, cómo no, del primer beso esa misma noche. De nuestra primera Barriga Llena y del nacimiento del movimiento ninino con aquel jersey azul de rombos. De las tabletas de chocolate de Xocoa, que siempre me tenías que llevar cada vez que venía a Madrid. De la exposición de Barbie, colección en la que por aquel entonces me estaba iniciando. De las cenas en el cuarto y del sueño que nos entró viendo “Barbarella”. De mi primer latineo con las Pandoras y de la pregunta que me hiciste en La Sista y que siempre quise escuchar. De las botellas de agua OGO y las noches de cañas en el bar de abajo. De las partículas alérgicas de mayo y tú limpiándome los ojos frente al Templo de Debod, y de aquellas fotos en los jardines de Sabatini con camisas de cuadros a juego. De la borrachera y escándalo en el cumple de Mimi y de los bailes en el Maderfaker. Del finde con Star y los pitillos en el Ochoymedio. Del calor que pasamos en el Botánico y la peluca francesa de Goldenfrappe. De la música del Morocco y las botellas de vino bebidas en el suelo del salón. De los paseos por la calle de los museos y el encanto del ídem del Traje. De los cócteles en las camas del Ene y de las interminables tardes remando en el Retiro. De los vídeos del Liquid y los cosmos en Stromboli. Y de las caminatas desde casa hasta Gran Vía pasando por Goya y el Barrio de Salamanca en pleno verano. De las mega copas en el Bora Bora y el sadismo chic de Le Marquis, al que no pensamos volver. De los regalitos que nos hacíamos en cada viaje y de los boxers de cuadros azules del H&M que encontré ocultos en mi maleta al llegar a mi casa, y también de los peces de cartulina y las chocolatinas de Pascua que escondiste por todas partes. De los Plushood y los “sin pa”… De los chupitos baratos en El Gris y los colocones en el Nike. Del Palacio de Gaviria y los libros de historia. De la decepción que supuso Faunia y el dibujo que compraste a un artista ambulante de un gato enamorado en lo alto de un tejado. De las risas por las calles de Conde de Casal rememorando el cine español de Pajares, Esteso, Ozores y Lina Morgan. De las visitas al outlet de Celio, a la tienda de los sofás que ya no existe, del Wok Delight y “En busca del huevo perdido”. Del coche que alquilamos en Tenerife y de la visita guiada a Masca con la simpática conductora, de lo mucho que nos gustó Segovia, de la tristeza medieval de Sigüenza, del punto que pillamos en el 80’s Fever de Lo Pagán, de lo que ardían las calles de Toledo en pleno agosto, de los jardines de Aranjuez, de las cuestas de El Escorial, del karaoke en Alcalá de Henares, de los burricos de Chinchón y el gato que merodeaba por las mesas, de la infartante excursión a Karlovy Vary, lo que nos costó entender el transporte público de Alemania, el retorno a Nerudova, la última noche en Lisboa y el desencanto que te supuso Murcia. De cuando comimos en el egipcio, en el hindú de las pesadillas, el japonés de los platos danzantes, el tailandés de Frankfurt, el peruano, el colombiano, el mexicano, el chino, el murciano, el argentino, el jordano y el estadounidense. De las charlas en la terraza del Suite y el r&b de La Comedia. De las primaveras, veranos, otoños e inviernos en Madrid. Del tarot egipcio dorado que no era el que yo quería pero que me encantó igualmente, o del merchandising más reciente de “Pesadilla antes de Navidad” traído de Buenos Aires. De los gofres sorpresa en Callao, de las sardinas del gato con el cuenco de leche en tu cuarto, de las pelis de Vincent Price, la Hammer y Pam Grier. De los juegos de beber de Cris B., del perreo de La Mari a la hora de cortar pizzas. De cuando vamos a hacer la compra y nos metemos en la cocina para hacer la comida. Del calendario cucamono del 2008 y el incompleto del 2009. De los personajes inventados y el juego de crear monigotes. De la Cucanha Nameromough, la profecía de los 3.000 nininos y lo que ocurre al traspasar las fronteras de su país, el Ricolás, la hearty libreta, el gato despistado y el doommmm. De todo lo que ahora no es cuestión de mencionar para no convertir esto en un texto interminable. De no haberme arrepentido nunca de seguir escribiendo este blog porque, de haberlo hecho, no habría tenido la suerte de encontrarte. Y sobre todo, estoy recordando sin esfuerzo alguno que dos años a tu lado pasan tremendamente rápidos y casi sin darse cuenta. Me quiero quedar así de por vida.

20.4.09

Best sellers




















Hace algunos años estaba esperando a mi amigo Julk en el centro de la ciudad y, con sus habituales demoras, no tuve más remedio que entretenerme ojeando libros en El Corte Inglés. Yo había prometido acompañarle a comprar el regalo para su novio de aquel entonces porque él siempre se ha fiado de mi criterio (interesante saber el concepto que tiene la gente sobre mí, porque yo soy el primero que nunca sabe qué regalar al resto). El caso es que, mientras no llegaba, ya he dicho que estuve mirando las obras expuestas, dando con una que acababa de desembarcar en las tiendas y que aún tenía la tinta caliente. La trama me llamó tanto la atención que no me lo pensé dos veces y se la recomendé a mi amigo, que ni corto ni perezoso decidió que, efectivamente, ese era el regalo perfecto para su pareja. "El código Da Vinci" se llamaba.

Lo que pasó después es harto conocido: superventas, el autor se hace multimillonario, se hace una película, escribe la precuela o la secuela (ni lo sé ni me importa), se hace otra película de esta precuela/secuela... En definitiva, un best seller, uno de esos libros que pierden todo su encanto en cuanto llegan a estos límites que tan frecuentemente llamo borreguiles y/o borregueros (ergo: todo Dios haciendo lo mismo). Lo más probable es que cuando algo que me parece atractivo empieza a ser un éxito de masas, automáticamente pierde para mí todo el interés. No conozco las causas, motivos u orígenes. Es así y ya está.

Hace un par de meses saqué prestado el dvd de la película en la biblioteca de mi pueblo una vez que el temporal de la promoción codigodavinchera había amainado. Debéis saber que a mí Audrey Tautou me pierde y embelesa y tenía que darle una oportunidad a la cinta. La presencia de Tom Hanks se me hace siempre pelín molesta, aunque no tanto como la de Jean Reno, que no debe haberse dado cuenta que siempre le dan papeles de policía y que tras haber participado en esos engendros de los ríos color púrpura debería haberse recluído en casa y no volver a salir a la calle (en el código sale, cómo no, de poli). Todo esto unido al patético doblaje castellano afrancesado que le ponen a la Tautou me hizo pronunciar un "¡¡¡basta!!!" cuando ni siquiera habían transcurrido 20 minutos de película. ¿Vosotros creéis que voy a repetir la experiencia con "Ángeles y demonios" por mucho que salga ese hombre llamado Ewan Mcgregor? ¡Pero usted por quién me ha tomado!

¿Y qué es lo peor que ocurre en estos casos en los que algo tiene un éxito repentino y fastuoso? Y sobre todo peor para todos aquellos que como yo estamos hasta las narices de tener que aguantar el original y ahora, para colmo, la copia: que salen imitaciones hasta de debajo de las piedras. ¿¿¿U os tengo que recordar esa otra novela titulada "La ecuación Dante"??? De las otras es que ni quiero acordarme, pero vamos, que deben ser todas un prodigio delirante de imaginación y originalidad. En este campo también entrarían a formar parte los clones que, por ejemplo, tuvieron grupos musicales formados sólo por chicos o por chicas (y que a día de hoy parece que AL FIN se han cansado de imitar), o cuando a finales de los 90 y principios de esta década al cine español le dio por plagiar cochambrosa y vergonzosamente (como es habitual) las pelis estadounidenses de terror para adolescentes tipo "Scream" o "Sé lo que hicísteis el último verano". Si no me creéis no tenéis más que ver "El arte de morir" o "Tuno Negro", a cada cual más sonrojante. De todas maneras conozco a alguien que devora este tipo de literatura y de cine, así que no tengo más que fijarme en lo que compra para saber lo que no debo leer/ver yo. Así de fácil.

Volviendo a la literatura borreguera, resulta que estaba yo hace algunos viernes en Madrid, esperando a que Gunillo llegara de uno de sus relevos por Sudamérica, cuando salí al salón bien entrada la noche y cogí un libro que había dejado allí olvidado un amigo del otro compañero de piso. "La historiadora", de Elizabeth Kostova, es otro de esos best sellers que surgieron tras "El código Da Vinci" y que, con una trama distinta, se convirtió en el fenómeno literario del momento. Como no tenía nada mejor que hacer empecé a leerlo porque la historia parece que prometía. ¡Ja! Es cierto que en las primeras páginas, cuando aún no dicen la frase mágica, uno llega a inquietarse e incluso teme apagar la luz de la habitación para irse a dormir. A mí me pasó, pero hijos, en cuanto aparece las dichosas palabras mágicas (un personaje le dice a otro algo así como "¿Qué me dirías si te dijera que Drácula sigue vivo?") es cuando uno ya debería cerrar el libro y devolverlo a su estante porque da la impresión de que lo que tienes ante ti no va a ser nada serio. Y así es. A medida que transcurre la historia todo se va desinflando, volviéndose planísimo, una redacción tediosa que hay que leer en diagonal, una historia súper predecible y ridícula, con muchas descripciones innecesarias y mucho caos histórico y de personajes variados. Ahora, que como leí en Internet, lo peor llega con el final del libro, que te hace pensar en el valioso tiempo que has perdido con semejante bazofia. Así que señora Kostova, no me extraña que tardase usted 10 años en escribir "La historiadora", lo que no sé es cómo narices se la dejaron publicar. Y por lo visto, según leí hace poco, ya se han vendido los derechos del libro para hacer la (im)pertinente película. Por favor, ¡no más fenómenos literarios!

14.4.09

Diarios madrileños I

Lunes 6
Al fin en el tren tras muchos viajes de vuelta a mi ciudad natal para solucionar diversos asuntos. La tristeza está en el aire. Mi cuerpo y persona se acostumbran a estar en un sitio y luego les cuesta dejarlo, por lo que las lágrimas y la sensación de que tal vez esta sea la ocasión en la que ya me instale de manera definitiva me tienen bastante alterado y nervioso, no obstante, a quien me pregunta si me voy definitivamente le contesto que no me gusta usar esa palabra porque suena como a irse para siempre y no regresar nunca más, y yo prefiero pensar que voy a tener la opción de poder visitar a mi gente de toda la vida cada x fines de semana. Así que simplemente digo que me voy a Madrid y punto, como siempre he hecho. El trayecto en tren se me hace rápido, como de costumbre. No recuerdo viajes pesados, a excepción de uno en el que me tocó un señor orondo que no paraba de roncar. Desde entonces llevo en el bolso unos tapones para los oídos, por si las moscas. No soporto que la gente vaya hablando a viva voz y que mantengan los móviles con el volumen al máximo y atiendan llamadas sin usar las plataformas externas. ¡Tranquilidad por favor! Al final ni siquiera acabo echando mano del iPod ni de la DS, por lo que creo que no volveré a viajar con ellos. En su lugar empiezo a leer "Drácula", de Bram Stoker. Hace años me había leído la novelización de la hermosa película de Coppola y siempre había querido tener el original de Stoker. Los diarios de Jonathan Harker son, de momento, lo más interesante, no como los de Mina Murray, que se me hacen muy pesados y no tengo más remedio que leerlos en diagonal. El caso es que el tren se detiene en Aranjuez durante media hora y cuando reinicia la marcha comprendo el por qué: un señor se ha suicidado, siendo arrollado por el tren que viajaba en dirección contraria. Yo, que voy sentado junto a la ventana, me trago todo el dantesco espectáculo post suicidio: metros y metros de intestinos, tripas, riñones y demás vísceras esparcidas por la vía. Horrible. Al llegar a casa me encuentro con una de las sorpresas a modo de recibimiento que me tiene siempre preparadas mi churri, y por ser Pascua, me ha colocado monedas de chocolate por toda la casa para que yo las vaya buscando, y como guinda, un huevo de chocolate gigantesco con sorpresa en el interior, ¡ñam! Un paseo por el barrio, que sin duda es mi favorito, concluye con una cena rápida a base de patatas bravas y pinchos morunos en un bar del centro tras haber huído de la repentina lluvia.

moneda
La única que queda a estas alturas...

Martes 7

Gunillo tiene curso matinal impartido por su compañía aérea, por lo que decido pasear por esta calle en la que con tanto comercio apetecible a sólo dos o tres pasos acabas perdiendo la cabeza (todo un peligro para mí). Para colmo han abierto recientemente una tienda danesa de lo más estupenda en la que venden productos estilo Muji pero a precios mucho más asequibles y sin tanta tontería y estupidez. Me lo he comprado casi todo ya, incluyendo una taza para el desayuno porque la de tamaño extra grande que "tomé prestada" en el Starbucks meses atrás la dejé en Murcia. Y si cuando la pusieron a la venta me pareció horrible, ahora estoy encantado con la primera colección masculina de Blanco. Con la gracia de que la mayoría de prendas las tienen al 50% me he traído también media tienda, habiéndome solucionado ya la indumentaria que luciré si Dios quiere en la próxima comunión de unos primos míos. Una preocupación menos. Y cuando Gunillo llega a casa no nos apetece nada cocinar, por lo que nos vamos a comer al Wok Delight, donde además de sushi y demás comida asiática (que mira que ya está más vista que el tebeo), nos zampamos dos o tres platos de wok preparados ante nuestras narices. Decidimos, de repente, hacer una escapadita a alguna ciudad cercana, como Cuenca, Toledo, Segovia o Salamanca, pero es imposible encontrar hoteles con habitaciones libres. Semana Santa, ¡a quién se le ocurre! Para quitarme la pena decido que mi cena va a consistir en 2 hot-dogs, una lata de Fanta de limón y un cigarrillo. Mientras tanto, Gunillo duerme plácidamente ya que mañana madruga mogollón para ir al curso. Me entra la nostalgia y la llorera porque echo muchísimo de menos a mis padres...

taza
¡Ya dormirás cuando estés muerto!

Miércoles 8

Antes de venirme a Madrid, compré unas cosas en eBay y se me ocurrió que sería mejor que me llegaran aquí, evitando así mosqueos y enfados de mis padres al ver llegar tanta caja. Hoy recibo la primera y me hace mucha ilusión ver mi nombre unido a esta dirección postal. Gunillo vuelve a estar en el curso, y yo en las tiendas... Asalto otra vez la tienda danesa y las sucursales de Blanco de Fuencarral y Gran Vía, decidiendo sin duda que sus dependientas son las más simpáticas y agradables que he visto en mi vida. Un diez para ellas. Una vez de vuelta a nuestra zona dudo acerca de comprarme las Munich color fucsia que persigo desde hace dos veranos. Qué dilema más tonto. Al término de su curso (hoy es el último día), Gunillo llega a casa, pero yo tenía tanta hambre que no he podido evitar pasarme por el McDonald's y matar el gusanillo comprándome una rica hamburguesa de pollo y 4 McNuggets, festín por el que he pagado únicamente dos euros. Tras la riña pertinente en plan madre ("¡Ahora no vas a comer nada!"), me acabo tomando lo que preparamos a su llegada. Y esa siesta que nunca puede faltar tras habernos tragado un par de documentales de animales de La 2 (sí, nosotros los vemos). Por la tarde planeamos ir a patinar al Retiro, o ir al gimnasio del barrio, o incluso mirar unas cosas por Internet, pero como siempre, nuestros planes se quedan en agua de borrajas y Gunillo acaba yéndose a su cita con el dentista mientras yo me acerco a mirar la cartelera del cine más próximo por si cae la breva. Horas más tarde, y ante mi asombro, recibo el segundo paquete de eBay, y me extraña bastante ya que en Murcia el servicio de Correos sólo funciona por las mañanas. Pero yo encantado, oiga. Y mientras él plancha, yo comienzo a dibujar en mi nuevo libro procedente de la tienda danesa.

libro
Me horroriza la iconografía de El Principito, por lo tanto evitad pensad que me he inspirado en él.

Jueves 9

Hemos pasado el día en Chinchón, pueblo madrileño al que llevábamos mucho tiempo queriendo ir tras varios intentos fallidos, y nos ha gustado mucho. Particularmente soy ultra defensor y fanático de este tipo de pueblecitos tranquilos con arquitectura en plan mesón castellano similar en todas las casas, y si hay un castillo de por medio en lo alto de una colina mejor que mejor (en este caso también lo había). Lo que no sabíamos es que fuese a haber tantísimo turista, lo cual convierte el lugar en un ídem muy concurrido y animado. De todas maneras da un poco de tristeza ver tantas casas deshabitadas, cerradas a cal y canto, y llegamos a la conclusión de que la gente joven acaba yéndose a vivir a la ciudad. Entre otras cosas hemos comido unas alitas de pollo que más bien parecían alas de murciélago gigantes. Horrorosas. Le pedí al camarero que las pasara un poco más y al rato nos las volvió a traer igual de blancas. Nos dieron tanto asco que tras haber comido un poco, se las acabamos tirando a un gato que merodeaba las mesas de la terraza. De regreso a la ciudad, paseamos por el Retiro, accediendo por una puerta distinta que me permitió conocer zonas nuevas del inmenso parque. De ahí, al sempiterno y tranquilo Barrio de Salamanca, donde permanecimos charlando sentados en uno de sus bonitos e incómodos bancos de estilo art nouveau, y criticando las indumentarias de las señoras que pasaban ante nuestros ojos. Menudas... Hace un tiempo absolutamente primaveral...

chinchon

Viernes 10

... nada que ver con lo de hoy, que después de haber salido de paseo matutino aprovechando los rayos de sol, el cielo se ha vuelto gris en cuestión de segundos y se ha levantado un aire heladísimo que ha venido acompañado de una lluvia muy incómoda que te obligaba a tener los ojos entornados todo el rato. Eso, unido a que todas las calles están vacías, sin apenas coches, dan la sensación de ciudad fantasma que te deja un poco ploff. Antes del cambio climático, fotografío con entusiasmo la mítica fachada de Almagro 38, que nos topamos con ella sin comerlo ni beberlo. Para quien no lo sepa, esto se corresponde con la no menos mítica escena de "Mujeres al borde de un ataque de nervios" en la que Carmen Maura está en una cabina telefónica y le cae encima la maleta de Antonio Banderas que Julieta Serrano le lanza desde el balcón de dicha dirección. Corriendo a toda prisa para guarecernos del terrible clima (y echando de menos gorros, abrigos y guantes... muy fuerte, tratándose de abril) hemos acabado sin saber por qué en una de las zonas que menos nos gustan de Madrid y que más desesperación y nerviosismo nos producen: La Castellana. Al final de la misma (si es que es posible divisar el fin de tan interminable avenida), y con un hambre atroz, descubrimos un restaurante italiano divino en el que entramos a comer y nos deleitamos con la decoración del interior. A la salida del mismo, que se llamaba La Nicoletta, y como el tiempo sigue aún peor, corremos a toda prisa a los cines que hay en Goya y vemos "La duquesa", que nos apetecía muchísimo y nos gustó otro tanto. Al final hasta me voy a reconciliar con Keira Knightley. La sala de cine está empapelada maravillosamente recreando el salón de una casa, pero en general es cutre debido a su tamaño. Tanto Barrio de Salamanca para ésto. Rematamos la faena con un plan más que apetecible: reunión/tertulia y picoteo/copichuelas en casa con la Reina Pandora y su novio, que sin duda son nuestra pareja predilecta de la capital del reino y con la que siempre se puede contar para todo. Estamos deseando que pase ya tanto festivo y que abran de nuevo los comercios y, por ende, que vuelva la vida a estas calles tan muertas.

almagro
Almagro 38


cine
Más que sala, salón de cine

Sábado 11

Mi cuerpo ya se ha adaptado una vez más a estar aquí y ya no siento la misma nostalgia que días atrás, o al menos no con tantísima tristeza y melancolía. Y una de las cosas que más me gustan de estar aquí es cuando salimos a hacer la compra al supermercado, viviendo en esta ocasión un suceso la mar de anecdótico y sorprendente que Gunillo explica muy bien en su blog. Hoy tiene vuelo a Perú, y como es por la noche tenemos aún toda la mañana y la tarde para hacer cosas, pero al final optamos por cocinar, ver la tele y echarnos una siesta reparadora. Y cuando se marcha, el silencio reina en la casa, pero yo tengo planes... Dos horas antes de la hora de las brujas ya estoy junto a Miss Ketchup y María del Mal camino del Respiro, un concurrido bar de tapas de los de toda la vida situado en Chueca, donde tomamos cervezas y sus correspondientes tapas (gratuitas) hasta bien entrada la madrugada. Hace un frío que pela, y eso, unido a la indecisión a la hora de decidir dónde ir después, hace que nos recojamos antes de tiempo, lo cual me viene de perlas ya que al día siguiente tengo un compromiso y no puedo llegar a horas intempestivas, y como no tengo especialmente sueño sigo leyendo "Drácula", que ya voy por los diarios del Dr. Seward y su paciente más inquietante, el Sr. Renfield, que no sé si sabréis que en la peli de Coppola lo interpretó Tom Waits, ese cantautor que no me gusta nada de nada y al que Scarlett Johansson hizo un disco homenaje versionando sus canciones. Qué miedo.

dracula
Domingo 12

Todo el día en el fabuloso y luminoso ático de mi amiga Li y su novio, donde comemos, bebemos, hablamos y nos reímos durante el aperitivo, la comida, la merienda y la cena. He enviado mi currículum a una empresa que me aconsejó la Reina Pandora el viernes y, de paso, le enseñé a Li las últimas novedades en Barbies, que también la vuelven loca. Hemos visto nuestra película fetiche, "Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí", que no la veíamos juntos desde nuestros tiempos en Granada a finales de los años 90, y he descubierto que hacer el pedido a Telepizza a través de su página web conlleva a recibirlas antes de tiempo y a obtener un 30% de descuento. Hay que poner Internet en esta casa YA. La conclusión de esta Semana Santa es que no hemos visto ni una sola procesión y que yo me he perdido las de mi ciudad, que considero que son las más bonitas de España, con esas esculturas tan sublimes de Salzillo. Pero nada, a ojos del mundo entero, por alguna razón que aún no comprendo, sólo parecen existir las de Sevilla...

lucas
"Yo podía haber sido una estrella del voleyball"

Lunes 13

21º cumpleaños de mi sobrina, a la que llamé para felicitarla. Le han regalado una Sony Cyber-Shot igual que la mía pero de color rosa y malva, y yo creo que le voy a regalar (entre otras cosas) una sartén que venden aquí enfrente que hace los huevos fritos con forma de corazón. Me dijo mi madre que a mi sobrino ya le había llegado la camiseta de Slayer que le pedí a través de la web oficial, y que mis dos paquetes pendientes de eBay siguen sin llegar. Me va a tocar volver a reclamar. Estuve solo todo el día porque Gunillo no llegaba hasta bien entrada la madrugada, por lo que para evitar salir a la calle y arruinarme en las tiendas decidí limpiar el salón (incluyendo cristales por dentro y por fuera, que no sé cómo no me he caído a la calle desde este 2º piso). Comí michirones en honor a mi tierra. Cuando lo vi en el Mercadona no me pude resistir a comprar la lata de Lozano, empresa también típicamente murciana. ¡Que no se diga! Ahora, que como las caseras ningunas. El impresentable de Peter olvidó que habíamos quedado por la tarde/noche y yo, ni corto ni perezoso, me fui de excursión al Vips que tenemos en nuestra calle y que descubrí de pasada el otro día después de casi 2 años. No soy nada fan de la cadena Vips, pero en su apartado de libros de diseño, fotografía, viajes y demás joyas tipo Taschen tienen siempre muy buenos descuentos, y ahí es donde he pasado más de 1 hora. He acabado comprando un magnífico libro de cocina para inexpertos editado por el Canal Cocina, porque sí, queridos lectores, debéis saber que Marsónico no llega más allá de freír un huevo, y junto con la plancha y la colada son las tres asignaturas que espero aprobar en breve aquí. El sábado ya hice mis pinitos con la plancha y dejé en muy buenas condiciones mi camiseta de Iron Maiden comprada en Pull&Bear hace dos temporadas o más. Me encantan las camisetas de grupos rockeros o heavies de los que no soy nada fan. Es una de mis excentricidades. Había pensado ir a ver "Los abrazos rotos" pero el pase había empezado hacía un rato, por lo que me volví a casa y me puse a ver uno de mis programas favoritos, Madrileños x el Mundo (con x), emitido por Telemadrid, que hoy estaba dedicado a Namibia y Ciudad del Cabo. África es un continente que me atrae muchísimo, debéis saberlo también. Al cambiar de canal momentos más tarde, el programa de TVE1 que imita descaradamente al de Telemadrid está dedicado a Cabo Verde... ¡qué originales! Lo que sí es común en ambos programas y en todos los destinos es que todo el mundo es gente de pasta, con un sueldo flipante y unas casas de más de 1.000 metros cuadrados. Son todos unos pijos, así que no me vengan con historias. Por otra parte, es curioso que todo el mundo esté hablando sapos y culebras del último film de Almodóvar. Por lo visto se está quedando sin recursos y ya únicamente sabe recurrir a guiños cinéfilos o tramas enrevesadas, por lo que no estoy seguro de si acabaré pagando por verla. Ya veremos.

michirones

2.4.09

Sólo en la capital















Beep beep... sms recibido... ¿leer ahora?

Él: "Jerselón gris, torera cuero negro, pitillos azules y manoletinas de leopardo. Y moño. Me ha preguntado si la silla estaba libre. Codo con codo tomando cañas"

Yo: "Por favor, quién es esa???!!!"

Él: "Pues bien sonriente y educada es! Una de tus musas: LAURA PONTE!"


Este par de sms fueron necesarios para que la envidia me corriera por el cuerpo. Gunillo, en plena incursión de cañas + terrazas por el barrio de Salamanca, se topó en la mesa de al lado con (a mi modesto parecer) la mejor o, mejor dicho, única modelo en condiciones de este país. Ya sé que a nadie le gusta esta chica por su forma de vestir o peinarse, pero considero que tiene un estilo muy personal y fascinante y me gusta que haga lo que le dé la gana a pesar de las críticas. Este encontronazo me recordó a uno similar que viví hace unos meses en la sala Morocco, tomando cubatas codo con codo con Mario Vaquerizo...

Y es que Madrid es la mar de divertido e imprevisible, y os diré por qué. Tú estás en la Fnac de Callao y de repente te das la vuelta y ves a David Delfín comprando cd's en la misma sección que tú, o a Luis Piedrahita mirando vinilos con su novia. O vas al teatro a ver una obra de Terele Pávez y entre el público te encuentras a Juanjo Puigcorbé, Rosa Villacastín y a Francine Gálvez diciéndole a Massiel que se corte un poco la melena porque parece la Pantoja.

Entras al Café Comercial al mismo tiempo que Lolita sale por la puerta y te tomas unos Cosmos en el ENE de La Latina junto a la mitad del reparto de "La que se avecina". Ah, y ves a parte del equipo de "Los hombres de Paco" filmando un episodio un par de números más abajo del edificio de Gunillo, con Pepón Nieto saliendo del Metro delante de nosotros. Metro que, todo sea dicho, a veces compartes con Liberto Rabal o unos físicamente deplorables Javier Álvarez y Fabio Macnamara. O cruzar la plaza de Chueca justo cuando La Veneno está hablando por el móvil sentada en la mesa de la esquina. También vas al Colby a pedirte una pizza Fallon y bebes un cappuccino bajo el mismo techo que Cañizares, no sin antes tropezarte con Marta Sánchez y Marisa Jara cerca del Mercado de Fuencarral. ¿Y qué me decís de cruzarse con el insoportable Jorge Javier Vázquez en dicho barrio? Dónde si no...

Vas a ver unos divertidísimos e irreverentes monólogos de Antonia San Juan y Lucía Etxebarria se sienta justo detrás de ti. O paseando por Recoletos divisas a Pedro Ruiz sentado en una terraza con actitud de "miradme, soy famoso". Y justo tras haber estado de compras por la calle Pez, te cruzas con la guapa Elena Anaya y su novia, que se te queda mirando de arriba abajo con gesto de aprobación, porque ese día vas monísimo.

El sábado cenas en un argentino, el domingo comes en un extremeño y por la noche visitas un árabe. Y el lunes, para variar un poco más, acudes a un peruano, tras haber decidido que el egipcio, el americano, el japonés, el asturiano, el jordano, el chino, el mediterráneo, el turco, el indio, el italiano, el vietnamita y el colombiano ya lo has probado. Y casi dos años después sigues sin recorrerte entero El Retiro, y te compras unos patines en línea para conseguir tal empresa.

Te encanta el original y grandilocuente jardín vertical del Caixa Fórum, y subes las siete plantas del Círculo de Bellas Artes mientras recuerdas la escena de "Kika" filmada en la cafetería del mismo. En un mismo día puedes ver obras de Mucha, Velázquez, Jean Pierre Lorand e Igor Mitoraj y cuentas con el mejor y más fidedigno restaurante mexicano de toda España: Barriga Llena. Y así diez mil cosas más.

¡Señor maquinista, pare usted el tren que me bajo en Atocha dentro de cuatro días!

30.3.09

Apertura













































































































































































27.3.09

Little Monsters

Lo dije una vez y lo vuelvo a repetir: ¡qué sería de mí sin Internet! Gracias a la red he encontrado los scans de la colección completa de cromos "Monstruos" que tanto me gustaron cuando era niño. Por supuesto, y como era habitual en estos casos, jamás completé el álbum, amén de que llegué a atesorar varias copias del mismo personaje que siempre salía repetido... Fijaos por cierto en la página 2 con los tres ahorcados, ¡menudas ilustraciones para niños! Qué geniales. Para todos aquellos nostálgicos de los 80, y especialmente para Gunillo (¡pocas veces hemos hablado de estos cromos en particular!), os dejo con algunas páginas del álbum. Si alguien lo quiere tener completo que me lo notifique por email y le mando el archivo en cuanto me sea posible.

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Por último también estaba este otro póster para colgar las fotos de distintos monstruos. Yo lo tenía, pero a estas alturas de la película no recuerdo si se coleccionaba a través de chicles o comprando los sobres en los quioscos de prensa o tiendas de chucherías. Le consultaré al No-Do...

monstruos diabólicos 2

24.3.09

Los últimos restos




















Cuando nos despidieron, alegaron que era debido a esa nueva histeria colectiva social llamada crisis. Mientras nos preparaban el finiquito y demás, decoraron todas las sucursales con flores del establecimiento más selecto y carísimo de la ciudad. Pero si no había dinero, ¿no?

La secretaria del hermano del jefe comenzó siendo una simple comercial y nadie sabe cómo, consiguió que hasta el pez más gordo comiera de su mano. Así da gusto, venirse de Sudamérica y acabar cobrando casi 3.000 euros al mes. La señora, cuando le venía en gana, a las 12 se largaba de la oficina para acudir a la mejor peluquería y colocarse unas extensiones de 600 euros, eso cuando no le daba por ir a retocarse las uñas de porcelana, que entonces ya no regresaba hasta la tarde, o directamente hasta el día siguiente. Era súper fan de Tous. Hay que ser hortera. Eso sí, fue la única que me llamó por teléfono para decirme que era un encanto y que había sido un placer trabajar conmigo. En el fondo me caía bien...

Había encargados de departamento que imprimían las fotos de los chalets de sus hijos y nos los iban mostrando, pavoneándose como pavos reales de pacotilla, valga la redundancia. "No me gusta, parece un colegio", dije yo al ver una de las fotos. "¿Cuándo y dónde habrás visto tú un colegio así?", me contestó el tipo. Qué insoportables.

En la planta de arriba de la empresa había innumerables cuadros de Antonio de Felipe, incluso en la casa del jefe había algunos que había pintado exclusivamente para ellos, como el retrato de su esposa y su hijo, un pijo insoportable que, como suele pasar con toda esta gentuza, no sabe hacer la O con un canuto. Esto me recuerda a cuando nos mudamos de edificio y la oficina estaba justo debajo de su casa. Una mañana bajó y me pidió que le ayudara a su madre a mandar por fax una copia de su DNI. El cabrón niñato, repeinado con tanta gomina que a su lado Mario Conde lo llevaba suelto, en lugar de bajar el DNI de su madre me hizo subir, cogerlo, bajar a fotocopiarlo, mandarlo por fax y de nuevo volver a subirlo. ¿Esta gente, me pregunto yo, si algún día no tienen a mano a su servicio de criados, sabrán freírse un huevo? Me consta que este chico estuvo trabajando un tiempo en Londres, así que imagino que tendría como asistenta a Rebeca Loos o a alguna de esas golfas.

Su señor padre, o sea, el señor jefe, despidió de un día para otro (realmente nos despidió miércoles para que dejáramos la empresa ese mismo viernes) a más de la mitad de la empresa, o mejor dicho empresas, porque tenía sucursales en más ciudades de España. Entre ellos, la chica del departamento laboral, encargada de las nóminas, altas, bajas y Seguridad Social. Vamos, alguien súper prescindible, como podéis ver... Me pareció muy bien, eso sí, que despidiera a tres o cuatro señores que sólo iban por las tardes con varias copas de más, fumando como carreteros y que no cumplían el horario impuesto, amén de que aún sigo sin saber qué puesto desempeñaban. Casi 2.000 euros al mes por cabeza. Muerto me quedé cuando supe que había despedido a sus propios hermanos, que se encargaban de la dirección de las sucursales de otras ciudades, y también a un famoso ex ministro de economía casado con una famosa filipina que, lo creais o no, le llevaba el tema económico. El señor jefe, el asqueroso prepotente nuevo rico, nos dio el notición y él siguió comprándose Bentleys, BMWs, Mercedes Benzs, yates, aviones particulares, mansiones, Chillidas y Vuittones por doquier. Ah, y ahora está emperrado en comprar un club de fútbol por 10 o 12 millones de euros. No había dinero para pagarnos por culpa de la crisis, claaaaro......

El trabajo que yo desempeñaba era como su bibliotecario/documentalista personal. Tenía que catalogar todas sus colecciones de libros, películas, discos, revistas, etc. Trabajo súper entretenido, minucioso y cultural. Al principio estaba en un piso yo solo junto a otro compañero, sin jefes ni presiones. Este compañero fue llamado, con los meses, a la oficinal central, por lo que me quedé yo solito en el piso, donde pasé los mejores meses de trabajo de mi vida. ¡Pocos descansos de 1 hora o más que me tomé! Al año y pico, yo también fui llamado a ocupar un puesto en la oficina central, y el cambio me disgustó muchísimo. Allí había jefes, compañeros, horarios que respetar...... y descansos de 20 minutos nada más. Cuando el jefe recibió nuevo material para catalogar, volví al pisito yo solo. Luego de nuevo a la central un par de meses, luego de vuelta al piso, luego a la central... y así estuve mareado durante más de 1 año. Ah, todo por el mismo y módico precio del principio de mi contrato, para que no se diga.

De más está decir que acabé hasta los mondongos de todos y cada uno de ellos, de sentirme el último mono, el que menos cobraba, ¡el que ni siquiera tenía pagas extras!. Con mis compañeros no me llevaba mal, pero yo es que no voy a los trabajos a hacer amigos, sino a hacer lo mío, a procurar que haya buen ambiente y que me paguen cada mes. Por supuesto, jamás acudí a ninguna comida de empresa, ni a los compromisos navideños, ni a fiestas que organizaban los domingos en la casa de campo de alguno de ellos y a las que yo también estaba invitado. No, no quería casamientos con ellos. Los amigos, fuera del trabajo, gracias.

Mención especial a ellas, mis compañeras, que ya dije en mi anterior y polémico post que no quiero volver a trabajar con mujeres. Fumadoras empedernidas, en cuanto no estaba el jefe delante se fumaban los cigarros allí mismo, sin pensar en si a alguien le molestaba el humo. Yo no voy a negar que de vez en cuando me gusta fumarme un cigarro, pero lo del olor a tabaco lo odio, máxime cuando llegaba a mi casa cada mediodía oliendo como si acabara de salir de una taberna. Y luego, a las señoras se les ponía en el coño que en pleno julio, con casi 40 grados de temperatura, el aire acondicionado molestaba, y lo quitaban sin más, porque les daba la gana a ellas, mientras que todos nos asábamos de calor y comenzábamos a abanicarnos. Eso sí, recuerdo una tarde la mar de amena que me llevé una botella de champán para celebrar mi cumple sólo con ellas y nos la bebimos en el parking de la empresa antes de subir a trabajar.

Y qué decir de mi trabajo, que he sido acusado varias veces por mis amigos de tener un trabajo fácil y de poca responsabilidad en el que me tocaba los huevos a menudo. Pues me gustaría detallar mi empleo una vez más: llegaban cajas de libros de distintas editoriales con colecciones completas (estamos hablando de más de 200 libros por colección). Tenías que escribir la sinopsis de cada uno, el número de páginas, el tipo de encuadernación, el año de edición, el precio, el género... y luego, irte a la sección de autores y rellenar la biografía del escritor con su bibliografía, fotos y premios recibidos. Cuando se trataba de discos, pues tenías que ripearlos, escanear la portada, añadir los colaboradores de cada canción (guitarristas, coros, etc.) y luego, cómo no, ir a autores y rellenar la ficha personal de todos y cada uno de los intérpretes. Si tocaban revistas, pues escribir una breve sinopsis de CADA reportaje que apareciera en ella y luego, en los dichosos autores, rellenar las fichas con la vida, obra y milagros de los periodistas, fotógrafos o la madre que los parió. Con las películas igual, así que ahorraremos líneas de texto en lo que respecta a completar datos de directores, productores, actores, directores de fotografía, compositores, etc. Hay que añadir que a menudo, bastante a menudo, los datos aparecían en inglés, francés o cualquier otro idioma, por lo que tenía que traducirlo todo al español, eso cuando había información al respecto, porque de muchos autores no existía la más mínima reseña en Internet (¡el célebre Pititis del Puerto!), ante lo cual mi jefe decía que eso no podía ser, que algo debía haber. Una tarde se me exigió completar la ficha de más de 300 autores en una semana, por lo que me tuve que traer trabajo a casa sin tener por qué. Recordemos, pues, todo ello por el mismo y módico precio de siempre...... Así que ya véis, queridos amigos, tenía un trabajo súper fácil de no hacer nada, ¿verdad?

Es cierto que yo me he quedado en el paro y que, a efectos, he salido perdiendo, pero ya para terminar, ahora que esta escoria de gente no forma parte de mi vida, me encantaría imaginar que están leyendo esto, por lo que les voy a dedicar una serie de puntos:

  • Como ya he dicho, en lugar de 20 minutos, me tomaba unos descansos de 1 hora o casi.
  • Algunas tardes, en lugar de salir a las 19 h, me iba a menos diez. Y cuando llegaba a las 16:30 h, no empezaba a trabajar hasta las 17 h.
  • Cuando os llamaba los lunes para deciros que estaba enfermo, en realidad estaba tan ricamente en mi casa, ya que mi novio había venido a verme y poner esa excusa significaba que él podía quedarse un día más aquí.
  • Como érais tan listos y no pedíais justificantes de médicos, aproveché para alegar visita a los mismos (siempre a media mañana de los viernes) cuando en realidad estaba cogiendo el tren de las 13 h con destino a Madrid y llegar 4 horas antes de lo previsto.
  • Cuando los jueves a mediodía decía "esta tarde tengo sesión de ozono para la espalda y como me pongo tan malo no sé si podré venir a trabajar mañana viernes", en realidad era porque también me iba a Madrid y así tenía 1 día más. Tontos, más que tontos, que los pinchazos de ozono sólo los ponen los miércoles por la mañana...
  • Mientras os íbais a tomar café y a fumar y dejábais el departamento solo (una vez que me mandaron a la oficina central junto a todo el mundo), yo me imprimí millones de cosas a todo color y en folios de alta calidad.
  • Y como el jefe era y es tan fantoche, fanfarrón y derrochador, compraba las cosas repetidas hasta 3 y 4 veces, por lo que en mi casa tengo varias copias de libros, catálogos, revistas y películas suyas que ahora son mías.
  • Ah, y tened por seguro que si llego a saber que el jefe ya no me vuelve a llamar para continuar la labor de catalogación (tras el despido se habló que él quería que yo siguiera haciéndole el trabajo de bibliotecario, pagándome en negro, pero nunca jamás se supo), me habría traído incluso uno de los Sony VAIO que rondaban por allí... Yo habré estado puteado, pero aprovecharme, también me he aprovechado de todo. Recordad asimismo que donde más afecta la crisis es en el sector inmobiliario y de la construcción, y en una empresa que se tocan ambos palos yo ya me estaría preocupando más de la cuenta...

¡Anda y tocaros el higo!

PD: Sí, el arañazo del cuadro de Audrey que adorna vuestro salón lo hice yo.

20.3.09

Violencia




















He hecho lo posible por no pronunciarme nunca respecto a la llamada violencia de género o violencia doméstica porque es un tema muy delicado que trae muchísima cola, pero veréis, esto ya se ha salido del tiesto y no podía callarme ni un momento más. Hace algún tiempo leí un comentario en un blog sobre el tema. El visitante anónimo (cómo no) se explayaba de lo lindo contra el tema de la lucha por la igualdad y el maltrato, cierto es que con un tono bastante airado. El caso es que al leerlo pensé, "Vaya, alguien cuyo pensamiento se aproxima al mío", y me sentí tan identificado con sus palabras que empecé a escribir un borrador de un post. El post que hoy ve la luz.

Para empezar, el término violencia de género me resulta tremendamente inadecuado puesto que las noticias ÚNICAMENTE hablan de violencia contra las mujeres, por lo tanto, ¿qué pasa, que ellas son el único género habido y por haber? Perdonenme, pero si se habla así, soy el primero que se siente discriminado, porque yo podría sufrir maltrato y ya no entraría a formar parte de las víctimas de la dichosa violencia. Y es que ya está bien, señores, que estamos hasta los huevos de las histéricas feministas que sólo quieren igualdad por todas partes, hasta en los campos más absurdos (como por ejemplo, en el léxico, ¿verdad, miembras?...), y luego son ellas las peores.

En aquel comentario anónimo se expresaban muchos de los pensamientos y charlas que siempre he mantenido con gente de mi entorno, tales como luchar por la igualdad y luego, a la mínima de cambio, aprovecharse de su condición de mujer. ¿Ejemplos? Pues ponerse un escote kilométrico y un buen wonderbra para pasar una entrevista de trabajo (y siento ser tan sincero, pero es que resulta que tengo conocidas que lo han hecho y han comentado la jugada jactándose de ello, es más, ¡hasta se lo han recomendado a sus amigas!), claro que luego bien que critican a las mujeres florero. Otro ejemplo sería lo mucho que les encanta acudir a discotecas y bares donde la entrada es gratuita ÚNICAMENTE para las chicas, o les invitan a café o una copa. ¿No quieren igualdad respecto a los hombres? Pues hijas mías, pagad la entrada y las consumiciones. Lo que más gracia me hace es que ellas alegan que no es algo bueno ya que las están utilizando como reclamo para que acudan más tíos. Mmmm, ¿cómo llamaríamos a este tipo de chica? ¿Puta consentida, no? Sigamos. "Es que cobramos menos que los hombres"... pues mira bonita, fíjate qué casualidad, que en mi antiguo trabajo el que menos cobraba era un hombre, mientras que ellas tenían sueldos que iban desde los 1.500 hasta los 2.800 euros. De aquella experiencia, por cierto, aprendí que ni borracho trabajaría de nuevo con mujeres. Se sonríen mutuamente y se cuentan secretos de alcoba para luego despellejarse a la mínima de cambio, amén de no saber tener la boca cerrada y saltar por cualquier cosa. Y bueno, algo que siempre me ha puesto especialmente nervioso es lo referente a las tiendas de ropa. ¿Cuántas tiendas hay para ellas? Miles. ¿Cuántas para nosotros? Cuatro, y para colmo en tres de ellas ya han introducido línea de mujer que, dicho sea de paso, ocupa unos 200 metros cuadrados frente a los 3 que nos dedican a nosotros. ¡Como si no tuvieran bastante!, porque para más INRI los catálogos conjuntos cuentan con 20 páginas para ellas y 5 para nosotros. El gracioso anónimo también hacía mención a lo que ocurre después de un divorcio: no importa quien tenga la culpa; ellas se quedan con todo. Casa, coche, hijos y, para colmo, dinero. ¿Cuántas veces hemos visto en pelis americanas la famosa escena en la que la ex mujer le dice de muy malas maneras a su ex marido que no le importa cómo le vaya la vida, que lo que ella quiere es que le pase la pensión para sus hijos y santas pascuas? ¡Pues trabaja tú para ganar dinero, puta! La ley de este país no es que funcione como el culo y ya está, qué va, sino que también parece estar hecha por mujeres.

De modo que esta es la igualdad que queréis, ¿no? Pero decidme una cosa, bonitas mías, ¿no habréis confundido supremacía con igualdad, verdad? Es que me da a mí que sí...

Volviendo a la dichosa violencia de género, no tenéis más que comparar lo que ocurre cuando un hombre maltrata a una mujer, o cuando una mujer agrede a un hombre. Los cargos son totalmente distintos. En el primero se puede hablar de delito, mientras que en el segundo no. Repito, ¿esta es la igualdad que queréis, hijas mías? Vamos a proceder con tres ejemplos acontecidos en mi entorno más o menos inmediato...

1) Una chica, a la que llamaremos N, disfruta de un día de playa junto a su nuevo novio. En pleno beso idílico aparece la ex novia del muchacho junto a tres amigos (otra chica y dos varones). Los dos varones cogen al novio de N y lo intentan ahogar en el agua. Mientras tanto, en la arena, las dos chicas (de complexión bastante atlética, por cierto), le están metiendo una buena paliza a N, la cual no entiende qué narices está pasando. Acaban todos en comisaría, donde la atlética ex novia acaba de denunciar a su ex novio y a N por maltrato. Lo que es peor es que todos creen a la hija de puta de la ex... Me consta que a día de hoy, la tal N sigue en rehabilitación debido a los daños ocasionados, tanto físicos como psíquicos.

2) Un asiduo cliente de un restaurante que frecuentamos contaba el otro día que el domingo había acabado pasando la noche en la cárcel por culpa de su esposa. La gentil muchacha se había bebido nada más y nada menos que una botella de vino y media de ron antes de que él llegara a casa. Una vez allí, la tiparraca comenzó a insultarle y a pegarle (días después él seguía llevando las marcas de los arañazos en la cara), a lo que él respondió con un empujón, porque el cuerpo es así de sabio y sabe que ante un ataque hay que defenderse. Resta decir que no era la primera vez que la señora hacía alarde de su especial cariño hacia su marido... El caso es que ni corta ni perezosa, y tras recibir el empujón, llamó a la Policía y denunció a su esposo por malos tratos. Y ya véis que solución tan rápida dio la ley: a la cárcel, venga, sin decir ni mú. Gracias a un abogado, salió al día siguiente y le fueron retirados todos los cargos, incluyendo la ficha policial.

3) Un chico artista, llamémosle C, que pinta y hace retratos. Tiene un estudio alquilado junto a otros artistas y allí es donde se congregan para trabajar y guardar sus obras y todo el material que necesitan. En el grupito hay una chica la cual le hace la vida imposible a C porque sí, porque le sale a ella de las narices. Entre otras cosas, le tira los cuadros, le toquetea el material, se lo pone todo patas arriba... y no contenta con eso, le hace la vida imposible con amenazas e insultos, por lo que C lleva casi medio año sin aparecer por el estudio que él también está pagando, porque es que ni siquiera pega ya ojo por las noches.


Y así varios más, por lo que me vais a perdonar si cada vez que aparece una noticia de violencia doméstica en la tele cambio de canal o directamente la apago, o que ponga los ojos en blanco cada vez que veo en algún blog que alguien ha puesto un contador que refleja el número de mujeres asesinadas en España, o incluso que me eche a reír cuando veo anuncios publicitarios del estilo "Contra el maltratador, tolerancia cero". Algunas pobres personas (es que me niego a hablar exclusivamente de mujeres, porque el maltrato lo sufre mucha gente de DISTINTO GÉNERO) no se lo merecerán, pero otras me temo que se lo buscan, y además bien buscado. Este es un tema lo bastante serio como para frivolizar, como también digo que a día de hoy los noticiarios sólo tratan este tema, cuando, que yo sepa, a diario también ocurren raptos, atropellos, maltratos infantiles, pederastia y demás desgracias.

Pero ojo, mucho ojo, que no se vaya a equivocar nadie, que aquí estamos todos a la defensiva, esperando a que alguien diga algo para saltar sobre él/ella, porque ya sabemos todos que de un tiempo a esta parte está de moda que todos estemos a favor de lo mismo y que defendamos lo mismo, y quien no lo haga, ¡madre mía qué sacrilegio y todos con las manos a la cabeza!...... Pues no, yo no lo haré si no estoy plenamente de acuerdo. Y ni por asomo me estoy posicionando a favor del maltrato (es que ni siquiera tendría que hacer este apunte), ni tampoco me estoy volviendo un misógino (tengo madre, hermana, sobrina, primas, tías, madrina, amigas... y las quiero/respeto mucho a todas). Pero lo que sí tengo claro es que a este tipo de mujer feminista a ultranza, historiada y resabiada a más no poder, que se conoce todas las leyes y le encanta poner denuncias y reclamaciones, que se comporta prácticamente ya como el tío más burdo y rudo que te puedas encontrar, que no se corta un pelo a la hora de levantar la voz y hablar mal a la gente y que incluso asegura estar "hasta la polla", a esa misma, a ese tipo de mujer en particular es que sería yo mismo quien la quemaría en la hoguera.

Y ya que estamos en plan confesiones, y para rizar más el rizo, añadiré más fobias sociales a la lista. Os diré que veo bien que haya gente vegetariana (de hecho yo no soy muy carnívoro que digamos, y mejor dicho, no es algo que vea ni bien ni mal) pero que no aguanto a los extremistas que se colocan con pancartas en la calle para pedir que no lleven más animales a los mataderos y que luego te los ves comiéndose un perrito caliente, porque claro, las salchichas frankfurt nacen de los árboles, todo el mundo lo sabe. A mí lo de que maten a los animales me da mucha pena, y mira que no me gustan. Confieso que casi he llorado cuando en mi casa han matado a un conejo para cocinarlo con arroz, pero por desgracia el mundo funciona así, y los animales fueron creados para servir al ser humano por mucha lástima que nos dé. Y en cuanto a los vegetales, ¿acaso no son seres vivos, pedazo de lumbreras? Pues eso. Tolero mucho menos a las "señoras" que llevan pieles auténticas. Me encantaría poder pintarles los abrigos con un spray de color rojo o amarillo, lo que más vistoso fuera. ¿Y qué me decís de la caza? Esos señores tan machos que disfrutan yendo los fines de semana a cazar al campo y luego exhiben las piezas en las paredes de sus casas con todo el dudoso orgullo del mundo (doy fe de ello, que he ido a casas con semejantes estandartes). De las corridas de toros ya hice una ligera mención en otro post, por lo que ahora sólo quería añadir lo del famoso temita de la medalla que le han dado al hijo de la cocainómana que se murió en la bañera, hecho ante el cual sus compañeros de profesión están devolviendo las suyas por vergüenza y desacuerdo con el ganador de este año. No señores, ¡vergüenza os debería haber dado a vosotros recibirla por hacer supuesto arte y celebración de la matanza lenta y pública de un animal! Y por último, y cómo no, fiel a mi estilo y por muy apolítico que sea, no estoy ni estaré JAMÁS a favor de Zapatero y su gobierno. Y es que por mucho que me gusten los tíos no tengo por qué tragarme su partido a la fuerza tan sólo porque hayan legalizado las bodas entre personas del mismo sexo (o como absurdamente dicen ahora por ahí, "de hombres que mantienen relaciones con otros hombres"). Os recuerdo, queridos y queridas, que no por el hecho de pertenecer a la izquierda van a aceptar la homosexualidad como si fuera algo normal que se lleva de serie, o que en la derecha todo el mundo nos va a ver como alienígenas. Buenos y malos, a favor y en contra hay tanto en un bando como en otro. Así que menos fijarse en los ideales políticos y menos tachar de fascistas a la primera de cambio sólo por pensar de distinto modo. ¡Si no lo decía reventaba!

Ea, pues feliz finde nos dé Dios (ay calla, que ahora todo el mundo también se ha hecho ateo/agnóstico y se enorgullece de proclamarlo a los cuatro vientos...)