27.5.06

Ideas suicidas VS Ideas creativas

















El otro día un conocido mío me confesaba vía email que disfrutaba enormemente leyendo mi blog y que era una pena que no escribiera todos los días, vamos, lo que se conoce como un diario en el sentido estricto de la palabra. Nunca pensé en hacer algo semejante, no porque me parezca mal, sino porque en cualquier caso eso lo dejaría para la intimidad, para satisfacción personal como ya hice en cierto momento de mi vida. Amén de que no creo que mis vivencias tuvieran interés alguno para los demás, ya que llevo una existencia de lo más tranquilita y sencilla, con mis momentos alegres y mis bajones. Y hablo desde mi posición de desinterés absoluto hacia aquellas bitácoras en las que una persona narra su día a día en plan “hoy he hecho esto, luego lo otro y más tarde aquello”. Aquí sólo narro cosas que me parecen curiosas y dignas de plasmar, porque lo cierto es que, aunque parezca lo contrario (y mira que lo parece), no me gusta contarlo toooodo acerca de mí mismo. Esto, unido al hecho de que unas veces actualizo casi a diario y otras pueden pasar semanas sin que me asome por aquí, pondrán sobre aviso y darán una idea lo que se cuece en Rayos D a todos aquellos lectores que acaben de descubrir este espacio.

Esta semana ha sido una de esas en las que los ánimos están afiladísimos y los días pasan leeeeentos y tediooooosos, con dolores de cabeza, vista muuuy cansada, descontrol climático, noches intermitentes (ahora-me-desvelo-ahora-me-duermo-ahora-me-vuelvo-a-desvelar…), cansancio y mucho trabajo. Con mi humor de perros y mi autoestima por los suelos por razones que ahora no vienen al caso, decidí que era el momento perfecto de tragarme no lo que hubiera deseado, pero sí dos películas que tenía pendientes de ver: “Charada” y “Eva al desnudo”. Debo decir que me han gustado mucho, aunque es bastante frecuente que el cine antiguo me guste siempre. Sé que ambas películas son del (súper) agrado de Fanmakimaki, y que la segunda es todo un icono para Coxis (cuando escuché la famosa frase del corazón de la alcachofa me acordé ipso facto de tu blog). De “Charada” me encantaron los títulos de crédito, tan psicodélicos ellos.

El jueves volvimos a la casa de la playa de mi jefe. Allí hay muchas obras por archivar y es mejor quitárnoslas de encima cuanto antes (ergo: antes de que empiece el verano y aquello se llene de gente). Lo pasé francamente mal porque no había dormido n-a-d-a y tuve que aguantar más de una hora de trayecto en coche con un horrible cd de los Pixies, que parecían estar invocando al diablo, y con la verborrea desatada de otro de mis compañeros, que es el típico que no se calla ni debajo del agua y que parece temer los silencios. Horrible. Mareo absoluto y náuseas. Pero el viaje podía ir a peor, ya lo creo: regresar a Murcia con el verborreico más desatado aún y un cd de DIECINUEVE canciones, DIE-CI-NUE-VE, del infumable Tom Waits. Os juro que no me hubiera importado saltar del coche a más de 120 km/h y que me hubiese atropellado el camión que circulaba detrás. Yo, por mi parte, estoy escuchando mucho a Liz Phair, así como el último disco de Christina Rosenvinge, “Continental 62”, que me parece muy bonito, ídem respecto a su web.

Y entre unas cosas y otras Madonna se crucificaba a principios de semana en una cruz con cristales de Swarovski valorada en 20 millones de dólares ni más ni menos, inspirándose en un cuadro de Dalí. Sus conciertos ya no son lo que eran, pero debo reconocer que estoy entusiasmado con su look de amazona sadomaso. Me están entrando ganas de plagiarla… avisados estáis.

23.5.06

Especímenes





















No hace mucho conocí a una persona que a las pocas semanas ya me estaba exigiendo que le mandara mensajes, que me preocupara cuando estuviera mal o que le devolviera las llamadas. Yo me sentí muy incómodo y un tanto absurdo porque no consiento que nadie me obligue a hacer el tipo de cosas que salen de modo natural, y mucho menos alguien a quien no hace ni un mes que he conocido. No soporto que la gente se tome ciertas confianzas conmigo sin apenas conocerme, y éste era de esos que a los dos días ya te está diciendo que eres su mejor amigo y que te quiere mucho. Pero él no pensaba únicamente en una hipotética amistad; quería una relación. A mí no me gustaba, por mucho que se pareciera a cierta y bella estrella del celuloide, y además no era de mi ciudad, y si lo he pasado relativamente mal teniendo una relación con alguien que vivía a veinticinco minutos en coche de mí, pues peor aún si salgo con alguien que vive a cuatro o cinco horas en tren. No. Y además es imposible. Consideraba que sus problemas eran más grandes que los de los demás, mientras que los de los demás (¿repetitivo yo?) eran, en palabras textuales, "una auténtica gilipollez, un sinsentido".

Por San Valentín llegaron mensajes de felicitación ante mi masivo estupor, las llamadas se producían constantemente. Apagaba el móvil y al encenderlo tenía varias llamadas perdidas y algún que otro sms. Yo empecé a cansarme de semejante control y de tantas tonterías y dramatismos, porque este chico era experto en hacerte sentir culpable de su malestar (de repente se ponía a llorar y hablaba de un modo apocalíptico que casi daba vergüenza ajena), y también gusta(ba) de contarle al mundo entero sus sentimientos y estados de ánimo con todo lujo de detalles, y para mí la discreción es una virtud. "No tengo por qué aguantar ésto", me repetía a mí mismo. Y como no tenía ninguna necesidad de aguantarlo, me quité de enmedio.

Meses antes de esta historia, precisamente el verano pasado, que estaba yo todo mono con mi bronceado y mi corte blanco del bañador, conocí a otro personaje aún "mejor". Este chico en cuestión había participado en un reality televisivo de grandísima tirada y consiguió sus 5 minutos de gloria, pero nada más. Él pensaba que seguía siendo reconocido por la calle, en los bares, en las tiendas... pero no era así. Me dio pena. Me recordó a la película "El crepúsculo de los dioses", que narra la historia de una actriz, grande en su tiempo, que un día decide retirarse y cuando planea volver nadie quiere trabajar con ella, amén de que la mayoría ni siquiera la recuerda. Ella se pasa todo el rato pensando que la gente jamás le perdonó que se retirara de la escena pública y al descubrir que ha caído en el olvido se vuelve loca. Lo de este chico no era tan grave, pero sí es cierto que seguía pensando que la gente le adoraba. Y ni siquiera le miraban. El caso es que fue él quien se acercó a mí y me invitó a uno de mis cócteles favoritos del verano (batida de coco con piña y mucho hielo). Me sentía como en un capítulo de "Sexo en Nueva York", porque encima no faltaron halagos y piropos por su parte... evidentemente lo que quería era llevarme a la cama, ni más ni menos, y además lo hizo de un modo directo. Lo volvió a intentar noches más tarde, pero volvió a recibir la misma negativa. Pensaba que por ser quien era tendría todas las puertas abiertas. No le di ni siquiera un beso. No me gustaba nada en absoluto.

Es verdad eso que dicen que es fácil conseguir besar a alguien, acostarte con alguien o salir con alguien. Sí, lo corroboro. Siempre y cuando no tengas escrúpulos y no te importe hacerlo con el primero que llegue, sea como sea y quien sea. Yo no soy una persona extremadamente exigente, no es difícil que alguien me guste porque no me siento atraído por los supermodelos o similares, pero siempre he tenido bastante claro que no voy a hacer nada, sólo por el hecho de hacerlo, con gente que no me atrae nada. No es mi estilo.

Y por cierto, no os molestéis en preguntarme quién era tal famoso porque no lo voy a decir ;)

18.5.06

Postales desde el filo





















Como cantaba Christina Rosenvinge, "hace tiempo tuve una amiga a la que quería de verdad", sólo que esta vez hay que cambiar el género. Mi amigo O, de Barcelona, uno de mis más íntimos a pesar de la distancia. Incontables veces ha estado en mi casa. Incontables veces he estado en la suya. Y qué mal lo pasábamos cuando había que despedirse, Dios mío...

Cuando la gente a la que quieres no está a tu lado se buscan maneras de hacer la historia más llevadera. En este caso O y yo nos valíamos, en primer lugar, de la correspondencia postal y el teléfono. Ayer, casualmente, Fanmakimaki dedicó un post a esto mismo que estoy diciendo y que llevaba preparando desde hace unos días. La imagen que ilustra este post, por cierto, es un diseño mío.

Lo que nos mandábamos O y yo no eran cartas precisamente. Eran minilibros a los que bautizamos como extensiones debido a su contenido. Los míos, como podéis figurar, contenían portadas hechas a mano por mí mismo con dibujos que no tenían desperdicio (desde flores hasta starlettes, pasando por dibujos de medicina o logotipos reversionados). Las extensiones siempre tenían un título, porque cuando digo que eran minilibros lo digo en serio, y al final incluíamos un apartado de agradecimiento especial (a modo de coña, por supuesto) en el que poníamos a los artistas que nos habían inspirado en ese envío postal.

Con el tiempo las extensiones llegaban en paquetes en lugar de hacerlo en sobres. Paquetes de tamaño variado: unas veces eran cajas de bombones, otras de zapatos, otras más a lo bestia... Aparte de nuestros libritos, nos mandábamos cualquier cosa que despertara la risa del otro: desde una Barbie de mercadillo hasta un ejemplar del Hola! con anotaciones en cada página criticando a quien apareciera en ella, cd's que habíamos pillado en una súper oferta y sabíamos que el otro lo iba buscando, películas en vhs que nos prestábamos durante un tiempo (pelis normales, no hablo de porno ahora mismo), flyers ultra modernos, revistas de difusión gratuita tipo Shangay Express, chicles o chucherías sueltas desparramadas por toda la caja a modo de adorno, etc... Recibir uno de esos paquetes era poner una sonrisa antes incluso de abrirlos, porque sabías que dentro podías encontrar cualquier cosa, y siempre súper interesante. La gracia residía en que ya no esperábamos a que el otro contestara, sino que nos enviábamos cosas a medida que nos apetecía. En una semana llegué a recibir 3 paquetes de mi amigo O.

Hoy, 11 años más tarde, las cosas han cambiado. Vivimos acelerados y no me molestaría ni siquiera en pegar un sello, si bien es cierto que a mí escribir me encanta, y además disfruto viendo mi letra. Me gusta cuando el bolígrafo se desliza sobre el folio en blanco, y sigo haciéndolo, pero quizás no tanto como antes, porque me resulta mucho más cómodo y menos perezoso hacerlo en el pc, donde si te equivocas sólo tienes que darle a una tecla. Ahora mismo me vería incapaz de hacer una de aquellas "extensiones" nuestras. Voy más a lo práctico. Y si ya me cuesta tener que contestar un email......

La ciencia avanza y yo también.

17.5.06

Comportamiento perturbado















En el mismo momento que uno reconoce que no es perfecto y acepta sus (numerosos) defectos, es cuando puede hablar de los del resto. O dicho de otra manera: este es mi blog y critico lo que a mí me dé la gana.

Hay varias conductas humanas que me sacan de quicio.

Empezando por el tema monetario, uno de esos comportamientos, y empleando un "yo" mayestático, es el de tener que decir siempre cuánto te ha costado algo que te has comprado, y si es un precio irrisorio, mejor que mejor, por así es como si se hiciera ante el mundo una justificación del tipo "sí, vale, me he comprado tal cosa pero mirad qué poco me he gastado". Hay otra vertiente: gente que siempre te pregunta cuánto te ha costado tu última adquisición o cuánto cobras en tu trabajo. Datos que no soporto dar. Hay personas que ganan buenos sueldos y aún así miran cada moneda. Ese tipo de gente que quiere comprarse un determinado artículo y que, antes de hacerlo, se recorre todas las tiendas de la ciudad para ver dónde le cuesta medio céntimo menos. Otro sujeto es aquel que colecciona cupones a diestro y siniestro, chapas de bebidas, anillas de refrescos o lo que sea para conseguir descuentos de la mitad de la mitad de la mitad de un céntimo (es un decir) en la compra de otro refresco. O aquel otro que rellena encuestas vía Internet y se registra en miles de páginas porque, al hacerlo, le regalan 2 o 3 irrisorios euros.

Yo sigo pensando que cada uno puede obrar como guste, que para eso es su vida. Lo que yo más o menos critico aquí es cuando el dinero se convierte en una obsesión, en mirar cada moneda por arriba y por abajo y en desgastar la suela de los zapatos a la hora de llevar a cabo la empresa de buscar el más barato todavía cuando perfectamente podrían comprarlo en el primer sitio que visitaran. Y estoy hablando de la gente que puede permitírselo, porque obviamente hay personas que apenas tienen para subsistir y no se van a comprar lo primero que pillen.

Otros comportamientos que me sacan de quicio: la gente que habla por hablar (ergo, verborrea incontenible), las preguntas absurdas del tipo "¿te has cortado el pelo?" cuando tras haber llevado una melena a lo Pantoja te rapas al 1, por poner un ejemplo; el afán de (comisión) caza y captura de los dependientes de El Corte Inglés, que no te dejan respirar y a veces te hacen sentir como si fueras un delincuente sin haber delinquido; que la gente a la que felicitas un cumpleaños vía sms o email no tengan la educación de agradecerte el detalle, alegando que si tuvieran que agradecérselo a todo el que los felicita...... Que haya gente que aún teniéndolo todo no dejen de quejarse y también el interés de algunas personas a acercarse a ti cuando a ellos les interesa. Tengo "amigos" que sólo se suelen poner en contacto conmigo cuando necesitan saber dónde pueden comprar tal cosa o si yo sé a qué precio está tal otra. Lo más gracioso del tema es que, cuando lo hacen, primero te hacen una introducción tipo "holaaaaa, ¿qué taaaalll?", para inmediatamente lanzar las preguntas, y una vez contestadas se diluyen y no vuelves a saber nada de ellos hasta la próxima duda. Razón por la que cuando se vuelven a acercar tú tienes esa actitud impasible y a la defensiva, en plan "a ver cuándo lo suelta". ¡Qué frescos! Y ya por último, un comportamiento que me revuelve las tripas es el de las personas con pareja que se comportan como si vivieran en un microcosmos donde todo es perfecto e ideal, y que la vida de los demás len importa una mierda y que cuando alguien les viene con un problema a ellos les parece súper absurdo y súper tonto y súper fácil de solucionar y "súper paso de todo porque yo soy súper feliz y todo lo veo súper bien".

Hoy estoy particularmente enganchado a "Pequeño vals" de Marlango, cuyo segundo disco me dejó bastante frío en comparación con el primero. Y en Proceso Estático inicio serie nueva: yo sin camiseta y con luces mágicas (hago la aclaración de indumentaria a ver si así me dejan más mensajes).

13.5.06

De armarios y logros





















He sacado del armario la ropa que ya no me viene y he ordenado las camisetas por colores. Han quedado dignas de foto, como un arco iris. Le he dado a un amigo las pelis porno que tenía en VHS porque no las quería seguir teniendo allí dentro, y también he descubierto, al fondo del todo, una botella de ginebra, otra de whisky y tres de Absolut Vodka (clásica, mandarina y cítricos)… casi nada. Las guardaría por algún valor sentimental, porque yo para estas cosas soy demasiado fetichista, o quizás porque aún dan para una copa.

Ayer viernes por la mañana al salir del trabajo me encontré con una amiga a la que no veía desde hace casi 3 años y me hizo muchísima ilusión. Prácticamente estuvimos abrazados todo el rato. Es una de esas personas a las que estarías achuchando todo el rato, y mira que yo soy poco cariñoso. Amiga de mi ex. Tras el gran desenlace del cuento de hadas ella ha seguido en contacto conmigo, y eso se agradece, porque uno siempre tiene la sensación de ser únicamente “el novio de” para los amigos de tu pareja. En el momento de encontrarnos, yo me iba peleando con los auriculares de mi iPod, que se habían enrollado y no había manera de soltarlos. Cuando conseguí ponerlo en marcha la canción que sonaba era "Queen of the new year" de Deacon Blue, y combinaba perfectamente con el buen tiempo que hacía y mi estado de ánimo.

He conseguido que mi compañero de trabajo ya no fume en mi presencia desde el miércoles. Todo un logro Ahora me voy a casa echando el mismo olor a vainilla, sándalo o frambuesa (depende del día) que cuando salgo de ella. Se lo contaba a mi querida Mara Jade el otro día y me decía entre risas “¡haciendo amigos en el trabajo!”, pero debéis saber que el trato que tiene conmigo sigue siendo el mismo. Además, a mí me daría igual en cualquier caso. Nunca voy a los sitios pensando en hacer amigos, sino a hacer lo que debo y punto. Eso sí, para que nadie piense mal, yo siempre ofrezco un trato agradable y educado, pero que no se espere de mí que acuda a comidas/cenas de empresa, a almorzar con los compañeros, etc… No me gusta eso por la sencilla razón de que uno se siente con una obligación acojonante de llevarse bien y tener que relacionarse/departir con personas que no te agradan. En el mismo momento en que a mí me imponen algo yo salgo por piernas. A mí me gusta relacionarme con la gente, ojo, pero sin presiones ni hipocresías. Y cuando yo estoy a gusto, no os quepa la menor duda que salgo, entro, voy, vengo, meto y saco (bueno, esto menos, la verdad…)

Mis dos últimos discos son "It's never been like that", del grupo francés Phoenix, que a mí me encantan y con este disco me han decepcionado ad infinitum, y otro no tan nuevo y que no sé qué seguía haciendo yo sin él a estas alturas: “Superstition” de Siouxsie and The Banshees, que incluye mi canción favorita de ellos, “Kiss them for me”. El jueves me quedé a medio de ver “El crepúsculo de los dioses”, que llevaba años detrás de ella. Película que contiene frases tan míticas como “Soy grande. Es ahora que las películas son pequeñas” o “Bien Sr. DeMille, estoy preparada para mi primer plano”. La primera vez que aparece Gloria Swanson me recordó a Siobhan Fahey en el vídeo “Goodbye cruel world” (mi favorito) de Shakespear’s Sister, que también rinde tributo a otras películas como "Eva al desnudo" y "¿Qué fue de Baby Jane?". Eso hizo que quisiera seguir viéndola con más ganas de las que ya tenía porque, como buen mitómano, me encanta cuando mis artistas favoritos hacen estas cosas. Pero bueno, misión abortada porque unos amigos míos me secuestraron para ir a cenar de improviso. Bocaditos de queso Brie con mermelada de arándanos, pechuga de pollo con alioli, tortilla de patatas con sobrasada untada y jamón con nueces y queso roquefort. Y agua, mucha agua mineral para mí, que ya me he dejado los vicios.

Hoy voy de negro y naranja. La chaqueta es color verde manzana. Me voy de compras con mi amiga H. Llevo en el coche "Haunted", el último cd de Poe (Gatchan, investiga, a ver si te gusta). Y en Proceso Estático, mi fotoBlog, símbolos en el cielo, presagios fashionistas, caprichos de la ingeniería arquitectónica pasados por mi túrmix particular.

11.5.06

Sci-Fi



















Hay páginas web que te ofrecen la contraseña y el nombre de usuario para poder acceder por la cara a páginas de pago. Es una sensación alucinante, como colarte en un sitio sin hacer cola y sin que el portero se dé cuenta (como me pasó en una fiesta En Plan Travesti, que no pagué los 12 euros de rigor), o como cuando te devuelven dinero de más en una tienda y tú te callas como una puta. Te pones a investigarla todo ilusionado y a las 2 o 3 horas ya te has visto toda la página web al completo, ahí es cuando pierdes todo el interés y te desinflas como un globo. Página desechada.

Creo que eso es lo que le pasa a mi jefe en su vida: es como una página web de pago a la que ha conseguido entrar por el morro, y lo tiene todo tan al alcance de su mano que en un instante ya no le queda nada más por hacer.

Ayer me tocó ir a la casa que tiene en la playa para archivar parte de lo que tiene allí. El término casa no sé si funciona en este caso. Me apetece más decir residencia de verano: las tres últimas plantas com-ple-tas de un edificio a-lu-ci-nan-te-men-te grande. Lo que yo vi ayer no lo he visto ni siquiera en las películas de ciencia ficción. Es una casa inteligente, con un sistema que cuesta 100 millones de las antiguas pesetas. Lo mejor es que cada determinado tiempo, unos ambientadores situados estratégicamente perfuman cada estancia con un agradable y suave olor a canela (en los aseos ocurre ésto mismo cada vez que abres o cierras la puerta). Es una de esas casas con cuartos de baño como los que hay en las discotecas de diseño. El que yo vi era todo en rojo y negro, precioso. Las luces se iluminan según vas acercándote y donde yo estaba archivando libros, cada vez que se escondía un poco el sol, el foco que tenía sobre mí se volvía más potente... ¿para qué seguir? Estaba rodeado de varios (feísimos) cuadros de Tàpies y, mi favorito, una vaca roja enoooooorme de Antonio de Felipe. Estamos hablando de una persona a la que el museo Guggenheim le ha pedido prestadas sus (horrorosas) esculturas de Chillida para completar una exposición sobre el autor. Estoy hablando de una persona que, si quisiera, podría comprarse una isla y empapelarla de naranja, y que ni siquiera así aparece en la lista de los hombres más ricos y poderosos de España, por lo que entonces me da miedo pensar lo que podrían comprar los que sí aparecen. En semejante casa también me gustarían a mí los veranos.

A lo que íbamos: tanto poderío no sirve de nada, porque a esa casa van muy de uvas a peras, pero muy mucho de uvas a peras. El gimnasio, catalogado como mejor que cualquier gimnasio que haya en la ciudad, no se usa, al igual que las tres saunas o el jardín chino de la última terraza. Su estatus, al que ninguno de nosotros podríamos llegar jamás de los jamases, le permite adquirir al instante lo que quiere. ¿Qué pasa con ésto? Todos lo sabemos: no se aprecia su valor. Es como la página web de la que has obtenido sin esfuerzo los datos necesarios para acceder a ella sin pagar un duro. Así es la vida de esta gente y, sobre todo, de quienes le rodean.

¿Alguien la querría? Yo, al igual que otras, por supuesto que SÍ, a ver qué os pensábais...

Y para sci-fi de la buena, visitad Proceso Estático y podréis verme de expedición en la Luna.

8.5.06

Humo

















Mi lugar de trabajo actual tiene algo bueno y algo malo. Lo bueno es que mi compañero y yo estamos en un piso que sirve de almacén de las colecciones de nuestro jefe. Al estar aquí carecemos de vigilancia e imposiciones, por lo que siempre podemos salir un poco antes y llegar un poco después sin temer reprimenda alguna. Lo malo es que mi compañero puede fumar a sus anchas porque aquí no hay prohibición. Me quejo de ésto, porque a pesar de que el cenicero lo tenga puesto en el alféizar y saque el brazo por la ventana para que no me moleste, el olor a tabaco es insoportable y casi siempre tengo que cerrar mi ventana porque el humo viene hacia mí y me lo trago enterito. ¿A esto se le llamaba garganta profunda, no? Mis amigos dicen que no debería quejarme ahora de eso, porque cuando yo fumaba ellos se han tenido que tragar también carros y carretas, pero esa no es mi culpa, queridos míos: que se hubiesen quejado a su debido tiempo y yo habría fumado en otra parte, no te jode.

Estoy traduciendo miles de biografías de los autores que debo archivar, ¡y lo estoy haciendo en inglés, francés, italiano, catalán y alemán! Me estoy transformando en algo extraño, sí... y como últimamente estoy/me veo/me ven tan en plan tío buenorro (que ya me tocaba, no es por nada), sólo me faltaba volverme ahora el chico más culto de Murcia para ser todo un partidazo... ¡¡¡y no tiene novio, oiga!!!

He archivado una colección de libros de los años 60/70 que ya está descatalogada. Lo más curioso es que hay libros de algunos autores, como por ejemplo H.G. Wells, que no han vuelto a ser traducidos al español y que tampoco han aparecido en ninguna otra colección. Auténticas reliquias y objetos de coleccionista... que al tocarlos te picaba todo el cuerpo. Fue mortal.

Mi jefe encuentra defectos en cualquier cosa, y como supongo que conmigo aún no hay confianza por aquello de que soy el nuevo, se los saca a mi compañero (el programador de la empresa). Ya me advirtieron al respecto, haciendo hincapié en que no debía esperar alabanzas de ningún tipo, que él era muy perfeccionista y que lo examinaba todo, y caso de que no hubiera ningún fallo, él siempre lo acababa sacando. A mí me da igual, a ver si me entendéis, ¿para qué tomárselo a mal?. A mí que me paguen cada mes y punto. Como si me quieren sodomizar.

En Proceso Estático, que por si alguien no lo sabe aún es mi fotoBlog, ya está puesta toda la serie dedicada al Escuadrón Asesino Víbora Letal versión Marsónico.

Pasada la fase Najwa, últimamente escucho mucho en mi iPod a Towa Tei y a Portishead, nada que ver uno con otros. Me gustan mucho los tres primeros trabajos del japonés, aunque quizás "Last century modern" fue el que menos captó mi atención. "Future listening!", "Sound museum" y "LCM" Me recuerdan muchísimo a lo que hacía con Deee-Lite, uno de mis grupos imprescindibles en los 90. Para nostálgicos de los 80 recomiendo la canción "Valerie" de Stevie Winwood, cuyo estribillo ("Valerie, call on me/Call on me, Valerie") sampleó Eric Prydz en esa pesadita/rayante canción house de hace meses cuyo vídeo-clip transcurría en una clase de aeróbic plagada de chicas con unos movimientos y unos primeros planos que más que de gimnasia parecían de peli porno.

5.5.06

Copiones 1











"Hable con ella" (Pedro Almodóvar) / "Duets" (Barbra Streisand)











"Chenoa" (Chenoa) / "Caricias al alma" (David Bustamante)











"Erotica" (Madonna) / "Erotica" (The Darling Buds)











"Nada es igual" (Chenoa) / "Bare" (Annie Lennox)











"Desconocida" (Marta Sánchez) / "Ray of light" (Madonna)











"Schizophonic" (Geri Halliwell) / "Ray of light" (Madonna)











"Metamorfosis" (Efecto Mariposa) / "In blue" (The Corrs)

2.5.06

Je suis très chic!





















Fuera falsas modestias: me considero el chico mejor vestido que conozco. Y ya hay quien me ha pedido matrimonio y todo.

Hay gente que no es muy dada a arreglarse, y peor aún, chicas que no cuidan eso. Mujeres que para ir a cenar a un restaurante se presentan con camiseta, vaqueros y deportivas, y el pelo sujeto con una pinza de plástico grandota, que me parece el invento más hortera de todos estos siglos. Perdonad el inciso, pero súbitamente recuerdo a Carrie Bradshaw en aquel capítulo de “Sexo en NY”, horrorizada ante la visión de una señora con una cola sujeta por una goma para el pelo. Hay accesorios que nunca deberían haber sido patentados…

Cuando veo a una chica que siempre va vestida como si fuese a hacer footing o aeróbic mi reacción más inmediata es pillarme un cabreo casi masivo. Que un chico sepa qué ponerse para según qué ocasión y una chica no, demuestra, una vez más, que el mundo se está volviendo loco.

Mi sobrina (18 años) tiene un estilo personal que refleja todo lo que le gusta y todo ese universo de películas y discos y demás parafernalia que la ha rodeado desde que era pequeña. Es tan mitómana como yo y cuando se compra algo siempre hace la referencia pertinente: “¡Qué vestido tan bonito! Me recuerda a ‘Grease’, cuando hacen el concurso de baile en el instituto”, o “Me encantan estos zapatos, parecen los de Audrey Hepburn en ‘Vacaciones en Roma’”.

Me gustan las personas que se molestan en cuidar algo tan importante como son los complementos. Hay algunas que se pasan tres pueblos y van de compras como si fuesen de boda, con faldas adamascadas, taconazos de aguja y pelos recién salidos de la peluquería. A esas me gusta observarlas y pensar en lo que pasará por sus cabezas antes de salir a la calle, cuánto tiempo dedicarán a acicalarse tantísimo y de qué famosa o revista se habrán copiado. Me divierten, pero también me asquean. Es ese porte de ir demostrando que ellas pueden más que otras, que son ricas y que se pueden permitir el lujo de ir a comprar al supermercado con un bolso plagado de CH’s, que dicho sea de paso me tienen ya hasta el moño y me parecen el colmo de la vulgaridad.

No hay nada más hortera que llevar un bolso con el Gucci, el Dior o el CH (Carolina Herrera) a la vista de todo el mundo y que, para colmo, el dichoso logo esté multiplicado por 100. ¿No saben, señoras mías, que esos bolsos, esas marcas, esos cinturones ya están totalmente devaluados después de que los moros los vendan, perfectísimamente falsificados, por cuatro duros? ¡Por el amor de Dios, si hasta la maruja más maruja tiene ya un Louis Vuitton!

Si tan poderosas sois, hacedme caso e invertid en un precioso bolso Kelly de Hermés y dejaos de tonterías. Esos aún no han sido falsificados.

27.4.06

Existencia





















"El amor crea un pasado como por encantamiento y nos rodea de él. Nos da, por así decirlo, la conciencia de haber vivido durante años con un ser que no hace mucho nos resultaba casi extraño. El amor es sólo un punto luminoso, y sin embargo parece apoderarse del tiempo. Hace unos días no existía, pronto dejará de existir; pero mientras existe expande su luz tanto sobre la época que lo ha precedido como sobre la que debe seguirlo."

(Benjamin Constant // "Adolphe")

25.4.06

Música





















Los discos que más escucho últimamente y/o que acaban de llegar a mi cedeteca:

Brazilian Girls ---> "Brazilian Girls"
My Morning Jacket ---> "Z"
Husky Rescue ---> "Country falls"
Nouvelle Vague ---> "Nouvelle Vague"

Najwa ---> "Walkabout"
Rocío Dúrcal ---> "Las canciones de mis películas"
Mint Royale ---> "See you in the morning"
Nena Daconte ---> "He perdido los zapatos"

Dimitri from Paris ---> "After the Playboy mansion"
Dakota Moon ---> "Dakota Moon"
Imani Coppola ---> "Chupacabra"
Cliff Richard ---> "The whole story: his greatest hits"

Prince ---> "3121"
BSO ---> "La Sirenita"
Pet Shop Boys ---> "Very"
Tomoyasu Hotei ---> "Electric samurai"

PD: ¿Cuáles son los vuestros? Podéis contármelo todo, absolutamente todo...

21.4.06

Suspended from space and time

















No soy persona de quedarme en suspenso. Odio las medias tintas. O escribo un blog o lo elimino para siempre. De esto hablaba yo el otro día con mi querido amigo el Moderno, que sigue en Eslovenia y que, a pesar de la distancia, lo tengo más cercano que nunca gracias al teléfono. Le decía que no tenía ganas de blog, que me paso el día frente a un pc y que cuando llego a casa no suelo querer saber nada de la informática, amén de que no sabía de qué hablar y que no tenía fuerzas para visitar todas y cada una de las demás bitácoras para comentar vuestros posts. Lo siento. De momento no me despido de Blogger, pero tampoco sé con qué regularidad podré adentrarme en estos mundos. Ahora me pondré al día con vuestros cíber diarios.

En Murcia estamos en plenas fiestas de primavera, que vienen a celebrarse justo cuando acaba la Semana Santa. Este pasado martes día 18 fue mi cumpleaños. Ese día era el festivo primaveral por antonomasia en Murcia y pedanías: el famoso día del Bando de la Huerta, una exaltación de gente, buen tiempo, comidas a deshoras, claveles, refajos y trajes típicos regionales, que dicho sea de paso siempre me han parecido horribles y mira que a mí me gusta mi tierra. También día propicio para los comas etílicos, el descontrol absoluto, las turbas, los aseos libres inexistentes, las ambulancias a todo gas, el sentimiento fingido y súper hipócrita de felicidad de todo el mundo para contigo, etc... El día del Bando tiene su gracia durante cierto tiempo, cuando empiezas a salir y tal, pero ahora mismo lo considero el festivo más absurdo que conozco. Nunca me he vestido -disfrazado- de huertano y ya hace 3 años que me retiré del Bando, gracias. Se pretende celebrar lo bonita que es la huerta murciana en primavera, se hace un desfile muy ameno, colorido y divertido que recorre la ciudad por la tarde, se ubican barracas en los jardines de la capital para degustar la comida típica de aquí, pero con los años se ha transformado en la fiesta que más borrachos se congregan en las calles, algo así como un botellón que dura todo el día, quedando todo luego patas arriba, asqueroso a más no poder. Con esto vengo a decir que mi cumpleaños lo celebré en mi casa, con dos fiestas y distintos invitados para cada una de ellas: la primera duró desde la hora del aperitivo hasta la hora de la merienda, y la segunda llegó con la hora de la cena, y de ahí a la cama, hecho polvo de no haber parado en todo el día. Como hacía buen tiempo ambas fiestas tuvieron lugar en la terraza de mi casa, donde una de mis invitadas llegó a quemarse con el sol.

Últimamente, de camino al trabajo, escucho bastante en mi iPod a Najwa, que siempre me ha caído peor que mal pero de la que poseo todos sus discos. Estoy enganchado a "Capable".

Me alegra saber que la gente de mi entorno visita este blog a veces y disfruta con su lectura. Es difícil que lo que haces guste tanto a tus amigos o conocidos porque normalmente suelen tener un sentimiento extraño de pudor por tratarse de alguien a quien conocen mucho. Por eso voy a mandar un saludo a dos personas que sé que me leen asiduamente y que son fans de lo que hago: a mi querida P. (tú ya sabes quién eres y yo sé lo mucho que te gustan mis acuarelas, o que conduzca por tu campo en el coche de tu padre para recoger a tu hermana J.) y al gran descubrimiento que ha resultado ser A., que me considera ni más ni menos que "el hombre que maneja la luz y los rayos de sol".

4.4.06

El coleccionista
















Todos los trabajos tienen su punto surrealista, hasta el más normal. En mi nuevo empleo tengo que codificar/archivar todas las colecciones privadas de un poderoso empresario a cuya esposa yo le daba clases particulares de informática hasta hace poco. Ella fue quien me propuso para el puesto, pero del dramatismo y la actuación digna de galardón ya me encargué yo cuando me cesé a mí mismo de mi anterior trabajo. Ergo: cuando uno tiene ciertos contactos pudientes nunca está de más hablar de lo mucho que necesitas un trabajo porque ya tienes una edad y no sale nada de nada y todo está fatal y que si tú conoces a alguien que necesite gente pues avísame y bla, bla, bla… Resultado: puesto de empleo súper céntrico, buenas condiciones, absolutamente entretenido y fascinante, porque yo también soy un pequeño coleccionista y me siento como pez en el agua. El único “pero” es que este puesto de empleo durará mientras haya cosas por archivar, y eso puede llevar 2, 4 o 20 meses, no se sabe, razón por la que tengo un contrato por obra y servicio, ya que ni ellos mismos saben hasta cuándo seré necesario. Por este motivo, y por una cuestión más bien de seguridad, sigo realizando entrevistas de trabajo, y mientras tanto, tengo este estupendo puesto.

Hay un programa específico, diseñado expresamente para este señor (millonada al canto), donde archivo cada libro, cada cd, cada cómic, cada dvd, cada revista. Se debe introducir el mayor número de datos posible, y eso incluye foto de portada, foto del autor, biografía y bibliografía, premios concedidos, editorial, edición, número de colección (en cuanto a libros), mientras que los cd’s de música hay que ripearlos, pasando a formar parte de una base de datos gigantesca que tiene este señor y desde la cual su hijo puede llenar de música su iPod Nano. Si en un cd hay una colaboración con una determinada orquesta, hay que abrirle un expediente a esa orquesta con el fin de darla de alta en la base de datos y añadir todo lo que deba saberse sobre ella. En el caso de las revistas (colecciona National Geographic y Condé Nast Traveler, entre muchas otras de idénticas características –esto es, con fotos realmente preciosas) hay que incluir cada artículo y un breve resumen, y por supuesto quién hace las fotos y quién escribe el texto. En definitiva: un trabajo absolutamente metódico que encaja a la perfección con alguien tan ordenado como yo.

Ahora estoy archivando una colección de narrativa contemporánea. Tengo que leerme el argumento del libro para introducirlo en la base de datos, y de momento hay muchos libros que me gustaría leer porque su trama me ha parecido interesante, entre ellos “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury, “Ulises” de James Joyce (todos mis amigos filólogos ingleses me están advirtiendo que ni se me ocurra leerlo, pero a mí me atrae bastante la idea de que cada capítulo esté escrito en un estilo absolutamente distinto, incluyendo uno de los últimos, que no contiene ni una coma ni tampoco ningún punto, sino que todo es del tirón) y “El péndulo de Foucault” de Umberto Eco. Se ha recibido una importante cantidad de cajas de un famoso librero murciano, repletas de colecciones completas que ha comprado recientemente mi jefe, una de ellas está compuesta por 700 libros de una serie de novelas grecorromanas. Repito: UNA de ELLAS, porque hay más… Por lo visto tiene una biblioteca en cada una de sus propiedades inmobiliarias, que vienen a ser unas cuantas y que no sé si yo tendré que visitarlas algún día para archivar lo que hay allí (uno de los destinos es Madrid). El programa también tiene su opción de préstamos para que gente del entorno de mi jefe pueda llevarse libros o películas o lo que sea que esté archivado. Lo dicho, funciona como una biblioteca.

Moraleja: la gente, cuando tiene muchísimo dinero, no sabe en qué gastarlo, pero siempre dan con alguna excentricidad, el no va más de las extravagancias, el sumun de lo estrambótico. Y yo encantado de que tengan estos caprichos, como os podéis figurar. La ilustración de hoy la he elegido por dos razones: la primera y más obvia es porque me gusta mucho (por determinadas referencias a cosas que me encantan, y no son los toros precisamente); la segunda, y que viene más a cuento, porque se titula “The collector”.

1.4.06

Energía en tránsito
















Ayer salí a hacer unas compras con una amiga y a las ocho de la tarde los termómetros marcaban unos terroríficos 27 grados. El calor era sofocante, yo apenas podía respirar, y al salir de las tiendas te sentías abofeteado por él. Pensé en lo que se acercaba, y si ahora tenemos esa temperatura, no quiero pensar qué será de mí en julio.

Odio el verano, lo odio con todas mis fuerzas. Odio el calor, odio la playa, odio que la gente pierda la cabeza ya mismo por irse a la costa a broncearse. Odio todo eso, lo odio mucho y lo odio a muerte. Que me guste el mar es otra cosa bien distinta, pero todo lo que representa el verano me saca de quicio. Quisiera yo saber qué atractivo le encuentra la gente a ir sudando cada dos por tres, a que el pelo se te quede hecho una mierda, a llevar una camiseta con las axilas y la espalda marcadas por el sudor... por más que lo intento no logro comprenderlo. Por supuesto que yo me bronceo, pero mientras estoy en el agua, nada de tumbarme al sol cual lagarto. Y por supuesto que voy a la playa cuando estamos en nuestra casa de campo, porque nos pilla al lado y uno se puede refrescar. Pero esas aglomeraciones... me pueden. Yo sería feliz en una calita desierta, sin nadie, sin ruidos, donde uno pueda estar en bañador sin complejos (me cuesta la vida, sí). No me gusta el naturismo, el nudismo o como se quiera llamar, me importa un bledo que la gente lo practique. Yo no lo haré, más que nada porque soy muy fetichista del corte blanco del bañador y no me gustan los bronceados absolutos. Y, cómo no, soy detractor acérrimo de las playas de ambiente gay, donde ir a una de ellas y pasearse por a) un mercado de carne y b) una casa de putas es lo mismo. Maravillas del estío... y todo lo contrario.

No me apetece actualizar, ni siquiera me apetece estar frente al pc últimamente. Estoy leyendo o haciendo cosas con mis amigos. El cambio de horario me ha descolocado por completo. Ídem con el cambio de estación, y eso que nací en pleno abril. Sí, mi cumpleaños está al caer, pero hay cosas que es mejor no saber para no desmontar al ídolo (risas). Siento el abandono para con vuestros blogs. Se hará lo que se pueda.

La ilustración de hoy es una bonita pintura llamada "On the summer wind", de la genial Jane Wooster Scott, que evidentemente me encanta por la sencillez de sus trazos y su toque naïve, como de cuento. Me encantaría tanto vivir en un lugar así... seguro que allí los veranos son maravillosos, sin calor, y con esas vistas tan fabulosas de montañas, árboles y prados verdes. Sería feliz viviendo en Asturias, por ejemplo.

Y por otra parte, todo va estupendamente bien en mi vida.

23.3.06

3x1

Damas y caballeros, por primera vez y sin que sirva de precedente, ¡¡¡hoy post triple!!!

Empezamos por un nuevo meme que vi en el blog de Mara Jade y que me gustó bastante por aquello de que no está tan trillado como otros juegos en cadena. Las instrucciones son las siguientes: coge el libro más cercano a ti y ábrelo por la página 123. Busca la quinta frase o párrafo y postea el texto en tu blog. No busques el libro más guay que tengas o que puedas encontrar. Sólo el más cercano.

Pues bien, el libro que me estoy leyendo en estos momentos es "Courtney y yo", de Lucía Etxebarria (Espasa Calpe 2004), un ensayo-biografía sobre Courtney Love, señora de la que siempre estaré súper a favor y de la que me considero un mega fan. Lucía es mi escritora favorita, por mucho que le pueda joder al mundo. En la página 123 he encontrado ésto:

"Pues eso, que Orlan sí que hace de la cirugía una estrategia subversiva, mientras que Courtney hace de ella una estrategia reproductora del sistema de poder que presuntamente cuestiona. Y encima, para nada. Se alía al poder, pero no consigue su porción de tarta. Porque, al fin y al cabo, ¿qué posición de poder tiene una tía que, en primer lugar, no ha hecho casi ningún papel de protagonista absoluta y, en segundo lugar, no hace sino interpretarse a sí misma?."





















Seguimos con esa lista tan fantástica que suelo hacer yo cada x tiempo y que incluye los discos de bonitas portadas que acaban de entrar en mi cedeteca. Los de este mes:

Ben Lee ---> "Awake is the new sleep"
Honeydogs ---> "10,000 years"
Any Winehouse ---> "Frank"
Poe ---> "Haunted"
The Chalets ---> "Check in"
Corinne Bailey Rae ---> "Corinne Bailey Rae"
Beck ---> "Sea change"
Hanne Hukkelberg ---> "Little things" (gracias Gatchan)
Shaznay Lewis ---> "Open" (gracias Luigi)
The Postal Service ---> "Give up"
Ivy ---> "Long distance"
Super Furry Animals ---> "Love kraft"
Sheryl Crow ---> "Wildflower"
Styrofoam ---> "Nothing's lost"
Earth, Wind and Fire ---> "Greatest hits"
Echobelly ---> "Gravity pulls"
















Y por último, las películas que he visto recientemente y que más me han gustado:

"La gran aventura de Pee Wee", la primera película dirigida por Tim Burton, todo un clásico. "El gurú del sexo", muy divertida, y con Heather Graham, que me encanta, y con esa preciosa canción de Billy Joel en su BSO. "The Rocky Horror picture show", otro clásico que seguía sin ver y que ya era casi imperdonable. "La casa de las dagas voladoras", me encanta este tipo de cine asiático, los colores que emplean, las coreografías, y Zhang Ziyi, preciosa como de costumbre. "Los sexoadictos", de John Waters, una cinta absolutamente corrosiva que me ha hecho reír de una manera escandalosa. "Dune", de David Lynch, recuerdos de los añorados 80, y mira que no me gusta la sci-fi, pero la que se hizo por aquel entonces tiene un encanto peculiar. "La novia cadáver", tan emotiva y fabulosa... ¡ya son dos las veces que Tim Burton me hace llorar! Y "La feria de las vanidades", con Reese, que me gusta un montón y que ya estoy empezando a cansarme de que la anuncien como "la oscarizada Reese". Esto de que les den un Oscar conlleva a la etiqueta de rigor... yo no podría. Quedarse de nuevo en paro, por su parte, conlleva a darse estos atracones de películas y discos.

Deberes para mis lectores: decidme qué discos y películas habéis escuchado/visto recientemente.

Y por otro lado, monísimo el muñeco Marsónico, ¿verdad? ;D

21.3.06

Mi nariz


















La gente se acuerda de mí cuando huele a vainilla. Es ya un hecho demostrado y está más que confirmado. Hubo un tiempo, y supongo que sigue habiéndolo, en el que mis amigos olían un perfume de una famosa marca italiana y me relacionaban con él al instante. Son mis olores favoritos, los que llevo según la ocasión, y me encanta que se le ponga mi cara a esos aromas. Son dulzones, y me gusta pensar que así es el recuerdo que guardan sobre mi persona.

En mi vida, los olores son de vital importancia. Yo soy muy dado a los recuerdos, a la nostalgia, y no encuentro mejor billete de vuelta al pasado que un olor, más incluso que una fotografía, al menos en mi caso. A veces me emociono cuando huelo algo y pienso que dentro de muchos años me hará recordar a determinadas personas, como por ejemplo a mi madre haciendo flanes (intenso olor a vainilla y caramelo) o a mi padre tras haberse puesto after-shave. Es la memoria la que respira, y tiende a ser feliz. Proust dijo que una determinada fragancia nos hace evocar la vasta estructura de un recuerdo.

Me gusta el olor corporal de ciertas personas de mi familia, por ejemplo de mis sobrinos, que no precisan de perfumes ni aditivos varios. Me gusta cómo huele mi madre. Me devuelve de inmediato a la infancia. Me siento como en casa.

Café con unas gotas de anís, zumo de naranja, batido de fresa, magnolias, ozono tras la lluvia, alcohol de romero, tierra mojada, jazmín, bizcocho horneándose…

Dicen que los Aries somos muy dados a los olores dulces, casi pesados, y me temo que en mi caso se cumple al 100%. Vainilla, canela, chocolate, frambuesa, coco… me entusiasman. Otra cosa bien distinta es que yo haga referencia a tanta dulzura a nivel personal. Pero eso… eso es otra historia.

14.3.06

Primavera que sí llega














Recientemente leí en el extinto blog de Always Candy la siguiente frase, y me gustó mucho porque me sentí totalmente identificado con ella: “Siempre me ha parecido de lo más absurdo amenazar con irse de los sitios porque parece que se les tenga que "dorar la píldora" para que no se vayan,...y los que dicen eso nunca se van”. La tomo prestada con el fin de explicar muy brevemente que yo no liquidé mis blogs, sino que los cerré temporalmente hasta que me encontrara un poco mejor. Odio toparme con fotologs y blogs de personas que se despiden de un modo dramático, asegurando no volver, y que a los dos días vuelven a las andadas. El día que cierre de veras, lo haré y no habrá marcha atrás. Necesité hacer un paréntesis porque, tal y como anuncié, mi moral estaba totalmente rota y sentía la necesidad de avisar al personal que durante un tiempo no iba a dar señales de vida, que para eso se toma la molestia de pasar por aquí y leer lo que escribo, y yo me debo a mi público… pero hete aquí que la tormenta comenzó a pasar, como era natural, y ahí fue cuando pensé que ya era hora de anunciar el retorno a Blogger. ¡Ta-ta-chaaaan!

Tenía muchas ganas de postear mis preciosos carteles de reapertura. Feo está que lo diga yo, pero es que me quedaron monísimos. Incluso mi hipotético epitafio… ¡¿a cuántos conocéis vosotros que anuncien con tanto estilo un cierre por reformas?! Fanmakimaki, por cierto, tú que tan fan eres de mi arte, muy mal me parece que no me comentaras el diseño de la esquela (risas). Mi estado actual es bueno. Ya he conseguido calmarme tras los últimos acontecimientos, y no, no voy a dar detalles de lo que ocurrió. Eso sí, vuelvo a estar sin trabajo. Y sí, sigo buscando como un loco. Este año me prometí a mí mismo no alterarme más de la cuenta, y aunque ya haya cometido un desliz intentaré controlarlo más. Vamos hombre. Y encima llega la primavera, que tanto me gusta… será porque nací en abril.

Pasan cosas malas, pero a cambio llegan buenas nuevas, como por ejemplo mi ansiado iPod blanco de 30GB que tanto y tanto necesitaba y que ahora me acompaña a todas partes, haciéndome ver la ciudad y los viajes en coche de un modo absolutamente distinto y musical. Paisajes musicales, que diría Gatchan. Hoy no voy a hablar mucho de mis últimas adquisiciones musicales, tan sólo que he recuperado mi fase Kylie. También que me encanta el último disco de Sheryl Crow, pero bueno, me suele gustar todo lo que hace esta señora. Me he hecho fan fatal de los Honeydogs, un grupo que forma parte de la compañía creada por mi queridísima Aimee Mann, y que como cabía esperar tienen un estilo parecido a mi musa. Y poco más, para la primavera el tipo de música que me gusta escuchar es más bien tranquilito y casi acústico, de ahí que “Sea change” de Beck sea uno de los discos que más me está acompañando estas soleadas tardes (otra de las cosas buenas que tengo ahora, tiempo libre para hacer el vago). Me he comprado mil quinientos cd’s y dvd’s originales a muy buen precio, entre ellos “Magnolia” (esa película que gira en torno a las canciones de Aimee Mann) y la edición de lujo de “La Novia Cadáver”, que me ha parecido una preciosidad de película. Aunque yo, a la novia, más que a Helena Bonham Carter, la veo más similar físicamente a Angelina Jolie (¡¿pero cómo se puede ser tan guapísima?!). Asimismo, he arreglado mis asuntos pendientes con personas con las que había tenido alguna discusión en los últimos meses y ahora todo vuelve a marchar correctamente.

Sirva este post como (re)toma de contacto con vosotros. Dentro de poco más y mejor. ¿Será este mi amago de post más o menos breve que tanto tiempo llevo intentado crear? Lo dejo en vuestras manos…

7.3.06

Versión 2.0

1.3.06

Fin (de la primera parte)





















Necesito poner en orden algunas cosas. Malos tiempos de nuevo. Volveré, os lo prometo.